Arquitectura modular: al servicio de la minería

La edificación modular ha emergido como una solución adecuada para el desarrollo de campamentos mineros, pues implica una construcción hecha en menor tiempo, con menor costo y reducida mano de obra. Sustentabilidad, planificación arquitectónica e innovación son tres factores clave en la implementación de un campamento de calidad y confortable.

Uno de los desafíos que enfrenta la minería actual es levantar edificaciones que sean capaces de alojar a los trabajadores de cada yacimiento y satisfacer sus necesidades diarias. Es un reto que también, desde luego, atañe a la arquitectura, pues se trata de desarrollar campamentos mineros que incorporen criterios de planificación arquitectónica y urbana, y que, al mismo tiempo, sean construcciones desmontables de rápida instalación.

En la carrera por encontrar la solución más eficiente, ha ganado notoriedad, en años recientes, la tecnología modular: construcciones que nacen a partir de un sistema de ensamblaje de unidades prefabricadas, las cuales hacen posible la creación de pequeños espacios arquitectónicos hasta grandes edificios para usos múltiples y aplicaciones. Todo ello con rapidez y versatilidad, dos atributos que no necesariamente tiene la construcción sólida tradicional. 

REVOLUCIÓN EN EL CAMPAMENTO
Por lo general, los asentamientos mineros en el Perú y en otros países de la región están situados en parajes remotos. Es decir, lugares que en muchos casos presentan alturas extremas y climas adversos, como cordilleras o desiertos. Esos factores, entre otros, han conducido a que las compañías tengan especial cuidado con las condiciones de infraestructura y habitabilidad que ofrecen a sus trabajadores. Por ello, “resulta necesario la construcción de campamentos para alojar a los trabajadores que están en faena, tanto en la etapa de construcción como en la etapa de operación”, dice un informe de la revista especializada Construcción Minera & Energía.

En este medio se afirma que la construcción modular podría optimizar en un 50% los plazos de entrega en virtud del proceso de fabricación en serie realizado en la planta, una etapa en la que el producto va avanzando por distintas estaciones de ensamble en un ambiente controlado y con un estricto control de calidad. Esta ganancia de tiempo, a su vez, permitiría que el ensamble modular sea realizado en paralelo al trabajo en terreno, lo cual posibilitaría, además, reducir los riesgos del trabajo en zonas extremas.

Más allá de estas ventajas, hay voces especializadas que afirman que el desafío pendiente es incorporar estrategias sostenibles a los campamentos. Una de esas voces es la del arquitecto chileno Eugenio Correa, quien afirma al citado medio que estas medidas ecológicas pueden ser “desde soluciones pasivas estudiando el correcto emplazamiento para aprovechar de la mejor manera las condiciones ambientales, como activos con equipos de calefacción eficiente, el uso de paneles solares para calentar agua y generar electricidad, fuentes de energía renovable, reutilización del agua, certificación de materiales sustentables, materiales reciclados, equipamiento de bajo consumo, manejo de residuos, mejor aislamiento acústico, reutilización de los módulos para usos posteriores, sostenibilidad social, certificaciones ambientales, entre otras”.  

La idea de fondo es que estos campamentos sean como ciudades que se establezcan de forma temporal y que ofrezcan todas las condiciones para que los trabajadores, técnicos y personal administrativo de los yacimientos mineros realicen sus actividades con eficiencia y comodidad. Los emplazamientos con construcciones prefabricadas y sistemas modulares que aportan flexibilidad y rapidez a los proyectos son claves para erigir estas urbes.

 EL FACTOR INNOVADOR
La arquitectura modular aplicada a la minería es un mercado que ha sabido mantenerse actualizado en los últimos años. Recientemente, el uso de materiales nuevos, compuestos, con integración de nanomateriales y diversas innovaciones han sido incorporados a esta industria. 

Francis Pfenniger, arquitecto y docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, afirma que “buscar la eficiencia energética en los diseños y la construcción, usar preferentemente materiales de baja huella de carbono, atender la información de los análisis de ciclo de vida de los materiales, y otras tantas iniciativas dejaron de ser un interés de algunos arquitectos de vanguardia y hoy constituyen una exigencia cada vez más frecuente del mercado”. 

Consultado por el portal Minería Chilena, afirma que existe mucha experimentación en nuevos materiales que, aunque aún no sean opciones atractivas por sus elevados precios, conviene tenerlos presentes: desde el Aerogel (un súper aislante), hasta Ductal (hormigón dúctil), el hormigón traslúcido o los vidrios inteligentes (que permiten cambiar las condiciones de trasmisión de la luz) y los desarrollos a partir de nanotecnologías, como los hormigones autolimpiantes o procesadores de CO2.

Al mismo tiempo, Ignacio Hernández, presidente de Architects & Planning Consultants, refiere al citado portal que, a nivel modular, las principales innovaciones de la construcción modular en minería han sido la incorporación de nuevos y mejores productos asociados a acabados interiores y exteriores. “El valor del diseño urbanístico de los campamentos, así como el diseño arquitectónico y el interiorismo en los edificios que los componen, son el gran cambio que se viene materializando en la presente década con mayor fuerza”, sostiene.

Añade que la posibilidad de incorporar otros elementos prefabricados, como unidades completas de baño, —lo cual agiliza los procesos de construcción y permite una mayor vida útil al módulo— constituye otra gran mejora.

De vuelta con Pfenniger, el catedrático reflexiona sobre los desarrollos que podrían llegar en los próximos años “Quisiera pensar que no hay que ir tan lejos ni necesariamente a tanta sofisticación o costo. Hay mucho que investigar y mejorar con nuestros nobles materiales locales: madera, acero, arcilla y hormigones están esperando por nuevas aplicaciones, desarrollos o mejoras. Fomentar la investigación y desarrollo en el mundo de la construcción es una tarea de todos los días”, afirma.