Bono Mivivienda Verde

Creado hace cinco años, este programa del Fondo Mivivienda impulsa y fomenta el acceso a viviendas que incorporan criterios de sostenibilidad en su diseño y construcción. Conozca en este informe cómo se comporta la demanda de los créditos verdes durante 2020 y las perspectivas para el presente año.

A pesar de que la emergencia sanitaria provocó la paralización de muchas industrias, no todo fue malo en 2020: fue un año en que más familias accedieron a viviendas de interés social. De acuerdo con la ministra de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Solangel Fernández, la cifra total es de 58.100 familias. Todas ellas hicieron realidad el sueño de la casa propia gracias al apoyo de los programas estatales de vivienda.

Uno de ellos es el Fondo Mivivienda, adscrito al MVCS. Según las cifras que la titular del sector compartió el pasado 05 de enero, más de 8.300 créditos Mivivienda fueron colocados durante el año pasado, un número que se condice con la proyección que el gerente general de la entidad, José Carlos Forero, había lanzado a comienzos de diciembre.

No obstante, más allá del comportamiento general que ha mostrado el mercado de la vivienda social, resulta interesante ver que, dentro de esa dinámica, se ha registrado un crecimiento sostenido en la demanda de viviendas ecoamigables.

Y buena parte de la responsabilidad recae sobre el Bono Mivivienda Verde: un beneficio otorgado por el Estado que impulsa y fomenta el acceso a viviendas que incorporan criterios de sostenibilidad en su diseño y construcción, lo cual impacta positivamente en el medioambiente.

¿Qué hace especiales a estas viviendas? Que permiten, por ejemplo, disminuir considerablemente el consumo mensual de agua y luz —hasta 30%—, debido a que se utilizan focos LED para la iluminación y cuentan con sistemas ahorradores de agua. En función del grado de sostenibilidad que tenga el proyecto inmobiliario certificado, el incentivo otorgado ser  del 3% o 4% que se descontar  al valor del financiamiento para la adquisición del inmueble.

CRECIMIENTO SOSTENIDO
La creciente preferencia por esta modalidad se traduce en un hecho concreto que Paulo Mor n Villanueva, gerente Comercial del Fondo Mivivienda, comenta a Construcción e Industria: “en el 2016, el a o en que empezamos a certificar los proyectos inmobiliarios, solo tuvimos dos proyectos certificados con una oferta de 526 viviendas. Al cierre del 2020, pasamos de dos proyectos a 299, y en oferta, de 526 a 44.790 unidades certificadas”. Un crecimiento indiscutible.

El funcionario recuerda que el Bono Mivivienda Verde fue lanzado oficialmente hace cinco a os. Los primeros dos —2016 y 2017— fueron de crecimiento lento, por debajo de lo esperado, porque apenas comenzaban a certificarse los proyectos inmobiliarios ecoamigables en Lima y otras ciudades del Per . Sin embargo, en el 2018 introdujeron un cambio importante en la primera fase: implementaron una tasa preferencial, lo cual permitió que el programa crezca exponencialmente.

Esa tendencia se ha mantenido a lo largo de los últimos dos años. De hecho, el 2020 significó migrar hacia la fase 2 de Mivivienda Verde elevando a tres los niveles de certificación. Esta mayor rigurosidad ha hecho posible que la oferta continúe expandiéndose y que el número de créditos desembolsados siga incrementándose.

Según Morán Villanueva, entre 2018 y 2019 hubo un aumento de 31% en viviendas certificadas; y de 2019 al 2020 el incremento fue de 23%, “un tanto menor, pero no deja de ser interesante, especialmente porque se dio en un año marcado por la pandemia y la crisis política”, refiere.

En virtud de ello, afirma que los créditos verdes representan un porcentaje cada vez mayor de la cartera total de los créditos del Fondo Mivivienda. En 2019, por ejemplo, la entidad logró colocar 5.937 créditos verdes, lo cual representó el 49% del total de créditos Mivivienda en ese año. Un año más tarde, la cifra total bajó a 5.521, 416 menos que el periodo anterior, pero lo peculiar fue que, pese a ello, representó el 66% del total de créditos entregados ese año.

¿Cómo se explica ese crecimiento? Morán le atribuye dos razones: que muchos promotores inmobiliarios han apostado por desarrollar proyectos sostenibles en vez de convencionales y que el cliente está cada vez m s familiarizado con el concepto de viviendas ecoamigables y tiene mayor conciencia del impacto medioambiental que supone una vivienda de este tipo frente a una que no incorpora esos atributos.

Así las cosas, lo que ha ocurrido es que “el mercado, de manera natural —obviamente con un incentivo de parte del Estado a través del Fondo Mivivienda— ha ido migrando año tras año hacia la vivienda sostenible enfocada en el segmento social”, apunta el funcionario. Ya dejó de ser una tendencia, hoy es una realidad.

BENEFICIARIOS BAJO LA LUPA
A diferencia de lo que ocurre en el programa Techo Propio, en Mivivienda Verde no todos los beneficiarios de los créditos son familias constituidas en el sentido tradicional del concepto. Sobre el perfil, Morán explica que 50% de los clientes corresponde a jóvenes solteros e independientes cuyas edades oscilan entre 25 y 35 años. Pese a que no tienen cónyuge, conviviente ni hijo, buscan acceder a ese tipo de viviendas.

Lo que busca este grupo de clientela, más allá de los atributos de sostenibilidad que ya fueron previamente explicados, es seguridad, realización e independencia. “Vemos muchos proyectos inmobiliarios con departamentos que no son muy grandes, con una o dos habitaciones, que son muy buscados por este perfil de jóvenes”, comenta Morán.

Si lo vemos por género, al cierre del 2020, las estadísticas de la entidad revelan que el 51% de los créditos verdes fueron otorgados a hombres (2.831) y el 49% restante a mujeres (2.686). Por nivel de ingresos, 2.304 créditos fueron entregados a clientes cuyos rangos de salarios se sitúan entre los S/ 2.000 y S/ 4.000, en promedio. Esto aplica tanto para jóvenes solteros e independientes como a familias.

Naturalmente, Lima es la urbe que concentra la mayor cantidad de proyectos inmobiliarios sostenibles. El 75% de ellos está distribuido por toda la capital, y entre Piura, Arequipa, Lambayeque, La Libertad, Ica, Tacna, Junín, Áncash y San Martín se reparten el 25% restante. “Estas regiones son las plazas en las que más proyectos sostenibles se han desarrollado, donde más oferta existe y donde m s créditos se han desembolsado”, comenta Morán.

Con un 2021 que se antoja complejo por la segunda ola de contagios y por la coyuntura electoral, el gerente comercial del Fondo Mivivienda asegura que la meta para el presente año es colocar, por lo menos, 11.000 créditos. Y espera que, de ellos, unos 6.000 sean del programa Mivivienda Verde.

“La vivienda social mantiene un crecimiento sostenido. Creo que el gobierno que entre en julio próximo tendrá el desafío de continuar en esa senda y mucho de ello depender de la política de vivienda que desee implementar”, finaliza Morán.