Capeco y una nueva visión de la construcción responsable

Según el más reciente Informe Económico de la Construcción (IEC) de Capeco, la construcción ha presentado un crecimiento importante en el 2018. Así, se consolida el desempeño positivo que se inició en el 2017, luego de dos años de fuerte caída en esta actividad.

La obra estatal fue el principal sustento del crecimiento sectorial, aunque el segmento de vivienda también presentó un importante dinamismo el año pasado. El segmento Mivivienda fue el más dinámico, siendo la consolidación del Bono Verde el principal motor de este resultado.

La información que se ha recogido en el IEC muestra un escenario moderadamente favorable para el sector construcción en los próximos dos años. Aunque queda claro que existen debilidades estructurales para que la actividad constructora vuelva a los niveles de crecimiento de dos dígitos. No se trata de un problema de voluntad, ni de simplificación administrativa. Es algo mucho más complejo.

El modelo de gestión de infraestructura en nuestro país es obsoleto, ineficiente y permisivo con la corrupción. Pero este no es un asunto reciente. Hace seis años, los diarios recogieron en sus portadas la denuncia de Capeco sobre el riesgo de colapso de la infraestructura existente de agua y desagüe debido a su antigüedad y a la falta de un adecuado mantenimiento. Y Capeco se pronunció sobre la inminencia de desastres como el que ha afectado a San Juan de Lurigancho y que, lamentablemente, volverán a presentarse en el futuro.

Lo ocurrido en San Juan de Lurigancho ha demostrado además la incapacidad de nuestro aparato estatal para manejar emergencias. Hace un año y medio, Capeco con el apoyo de la empresa de tuberías Mexichem, publicó una Guía Práctica para la reducción de desastres en sistemas de agua y alcantarillado causados por desastres naturales, cuyo autor es el ingeniero Julio Kuroiwa. Allí se demostraba, con ejemplos, la vulnerabilidad de los sistemas existentes, la necesidad de modificar las normas de diseño, la urgencia de renovar redes en zonas críticas y. de implementar medidas para la atención de emergencias. Es evidente que no hemos tomado conciencia de estos riesgos y que, por ello, la situación empeora día a día.

Y lo mismo pasa en otros tipos de infraestructura, lo cual se refleja en el reducido nivel de competitividad de nuestra infraestructura como se expone en el reciente ránking Doing Business, elaborado por el Banco Mundial.

Además, este modelo perpetúa graves problemas sociales. No hay servicios más caros que los que no se tienen. Y son las familias más pobres las que pagan el agua más cara. Pero además, darle agua a quienes viven informalmente cuesta entre dos y ocho veces más que proveer este servicio a través de programas de vivienda formales. Frente a esta realidad, queda claro que solo se puede cerrar la brecha de agua si se atiende el déficit de vivienda.

Es urgente, entonces, adoptar un nuevo modelo de gestión que asegure la calidad, competitividad y durabilidad de las infraestructuras, promueva la competencia y la transparencia en la contratación pública y reduzca drásticamente los espacios para la corrupción. Capeco ha propuesto para ello la Iniciativa In4, que detallamos en una edición anterior.

Para alcanzar una construcción responsable, entonces, es necesario superar la corrupción. En la actualidad, se vienen planteando numerosas propuestas para combatirla. Sin embargo, la absoluta mayoría de iniciativas está destinada a sancionarla y no a prevenirla. Para Capeco es necesario reducir los espacios a la corrupción para evitar que esta se produzca. Y en este propósito, todos debemos involucrarnos, nadie sobra. Capeco tiene una visión clara al respecto.

¿Capeco cómo enfrenta este desafío de la corrupción? Primero, se aprobó un nuevo Código de Ética; se implementaron los canales para presentación de denuncias; y se dispuso la conformación de un Tribunal Ético, con mayoría de miembros externos a la Cámara, que actúa como segunda instancia.

En segundo lugar, optimizando los procedimientos internos de la Cámara, siendo el principal la Certificación ISO 37001, la norma antisoborno, constituyéndose en el primer gremio empresarial del país y la primera cámara de construcción de América Latina en obtenerla.

Tercero, la Cámara impulsa nuevos modelo de gestión entre constructores, promotores inmobiliarios y proveedores de materiales, que promuevan la ética y la transparencia en la industria. Su asociados y, en general, todos quienes actúan en la actividad constructora deben incorporar el principio de integridad en sus relaciones con los demás agentes del sector y con la sociedad en general.

En esa línea, ha desarrollado iniciativas como la certificación “Best Place To Live” para empresas inmobiliarias; Construred, una plataforma virtual que permite la compra de bienes y servicios para la construcción. En convenio con la Clínica Cayetano Heredia, ha puesto en marcha Capeco Salud, una oferta muy profesional de servicios médicos dirigidos a los trabajadores de empresas constructoras, para contribuir al cumplimiento de las obligaciones legales sobre seguridad y salud en el trabajo.

Además, se encuentra en pleno proceso de implementación el Defensor del Cliente Inmobiliario, la certificación ISO 37001 para pequeñas y medianas empresas constructoras y la optimización de la oferta de capacitación para trabajadores de construcción civil a través del Instituto Capeco, promoviendo su competitividad y productividad.

Como ya hemos mencionado, Capeco desarrolla propuestas consistentes para abordar los tres desafíos que debe superar nuestro país para contar con una construcción responsable:

La modernización de las ciudades peruanas, buscando transformarlas en competitivas e inclusivas. Para ello, la Cámara viene impulsando hace varios años una propuesta integral para las ciudades del Perú recogida en el libro la “Fórmula para una Mejor Ciudad”.

Un segundo gran reto es reducir la informalidad en el sector construcción, que se ha constituido en el principal problema para la sostenibilidad de nuestra actividad y una amenaza para la legalidad y el Estado de Derecho en nuestro país. El año pasado, Capeco presentó su iniciativa “Construyendo Formalidad” que propone cinco ejes estratégicos para impulsar la actividad constructora formal.

El tercer gran desafío es el cambio radical del modelo de gestión de obra pública con la finalidad de hacerla más transparente, más competitiva y más eficiente. Para ello, Capeco ha propuesto la iniciativa In4, ya comentada.

En Capeco se tiene la convicción de que sin una articulación público-privada es imposible lograr consensos para abordar todos estos desafíos. Hay que recuperar el valor del diálogo. Esta recuperación que ya se percibe en la construcción no podrá sostenerse en el futuro si es que no empezamos desde hoy a abordar las debilidades que afectan a nuestra actividad y que impactan en el resto de la economía. No será una tarea sencilla ni rápida. No existen soluciones mágicas ni inmediatas para resolver problemas que padecemos desde hace décadas. Debemos reconocer que con “parches” al actual modelo de gestión no se llegará lejos y, muy probablemente, los problemas se agravarán. Necesitamos mirar fuera de la caja, apelar a la innovación. Parafraseando a Albert Einstein, si buscamos resultados distintos no sigamos haciendo lo mismo.