Construyendo formalidad

Para CAPECO son tres los grandes desafíos que debe enfrentar el sector construcción –y nuestro país en general– para alcanzar el desarrollo sostenible.

  • El primero es el de la modernización de las ciudades peruanas buscando hacerlas competitivas e inclusivas, potenciando su vocación productiva y su capacidad para generar cohesión social.
  • El segundo es el de la transformación radical del actual modelo de gestión pública de infraestructuras y edificaciones, promoviendo su calidad y eficiencia; así como la integridad en los procesos de contratación y regulación estatal.
  • El tercer reto es el de la reducción de la informalidad en el sector construcción, que se ha constituido en el principal problema para la sostenibilidad de nuestra actividad y una amenaza para la legalidad y el Estado de Derecho en nuestro país.

Desde hace varios años CAPECO ha venido impulsando sendas iniciativas para alcanzarlos. Sobre la modernización de nuestros centros urbanos, en el año 2015 propuso una estrategia integral plasmada en el libro “La fórmula para una mejor ciudad”, mientras que en 2017 se presentó públicamente la “Iniciativa In4” con medidas concretas para reducir la corrupción y hacer eficiente la construcción estatal.

Hoy, CAPECO pone a consideración del país una tercera propuesta: “Construyendo formalidad”, dirigida a promover la construcción formal en el Perú, que parte de un diagnóstico comprensivo del problema de la informalidad y establece iniciativas concretas para reducirla. En el informe siguiente se expone resumidamente nuestro planteamiento.

LA INFORMALIDAD EN EL PERÚ

La informalidad es el principal obstáculo para que nuestro país pueda alcanzar el desarrollo sostenible, que implica vincular la competitividad económica, el bienestar social, el aprovechamiento adecuado de los recursos naturales y la institucionalidad democrática. Existe además una delgada línea que separa a las actividades informales de las claramente ilegales y delictivas, como ocurre con laminería irregular, la explotación incontrolada de los bosques, el contrabando, el tráfico de drogas y la construcción informal.

Sobre esto último, cada vez es más evidente que la ocupación de suelo a través de procesos de invasión y la construcción informal tienen graves consecuencias económicas, sociales, ambientales e institucionales, especialmente en las áreas urbanas del país: impiden la provisión oportuna y económica de servicios básicos; dificultan la conexión vial y la articulación de la ciudad; producen escasez de espacios públicos y áreas verdes; propician la segregación espacial entre la “ciudad rica” y la “ciudad pobre”; incrementan la contaminación ambiental y constituyen el caldo de cultivo para la violencia y la inseguridad ciudadana.

Las familias de menores ingresos son las más afectadas con la informalidad de la construcción, pues ésta reduce sensiblemente sus oportunidades de progreso personal y pone en peligro sus propiedades y hasta sus propias vidas: la informalidad es sin duda la principal causa de devastación frente a la ocurrencia de fenómenos naturales severos.

Además, la prevalencia de estas actividades en nuestro país pone en grave peligro la institucionalidad democrática e incentiva la corrupción. Quienes lucran con la informalidad han adquirido un poder significativo, infiltrando sobre todo a las entidades públicas encargadas de combatirlas (la policía, el ministerio público, el sistema judicial, las reguladoras de actividades económicas) pero también han adquirido presencia política sobre todo en los gobiernos locales y regionales.

LA REALIDAD DE LA CONSTRUCCIÓN INFORMAL

Algunas cifras permiten graficar el impacto y las consecuencias de la informalidad en el sector construcción. En primer lugar, a partir de los datos de los censos nacionales y de las mediciones anuales que CAPECO realiza sobre el mercado habitacional formal, se estimó que el 68.5% de las viviendas construidas entre el año 2007 y el 2014 en Lima Metropolitana fueron edificadas informalmente. Aunque no ha sido posible efectuar un cálculo a nivel nacional, y a pesar de que en este periodo se ha producido un incremento visible de la oferta formal de vivienda, puede presumirse que en el resto del país la proporción de la construcción informal es mayor que en la capital.

…Continuar lectura en archivo pdf