Despropósito en la Ciudad Blanca

El Ejército del Perú es propietario de un inmenso terreno detrás del Fuerte Salaverry, ubicado en el límite de los distritos de Mariano Melgar y Miraflores, en el centro urbano de Arequipa. Durante el gobierno del presidente de la República, Alan García, aproximadamente un 10% de dicho terreno fue transferido, mediante concurso público, a una empresa constructora para el desarrollo de un proyecto de vivienda social (Techo Propio y Mivivienda).

En su momento, este concurso fue objeto de debate público en razón del bajo precio de venta, hecho que motivó incluso investigaciones de la Contraloría. Pese a ello, se consolidó una interesante oferta habitacional que impulsó además la recuperación y la densificación de estas zonas deprimidas de la ciudad. De paso, se desterró la falsa percepción de que los arequipeños no quieren vivir en edificios altos.

A mediados de este año, el Ejército transfirió las 180 hectáreas remanentes del terreno a un consorcio urbanizador que pretende vender lotes habilitados para vivienda. Craso error, aparentemente tolerado por la autoridad local. Esta era más bien la oportunidad para constituir un mega-proyecto urbano que integre un componente residencial (pensando en densidad media, podría ofrecerse hasta 20 mil viviendas) con equipamientos comerciales, educativos y de servicios.

Como ocurre muchas veces, el remedio fue peor que la enfermedad. De paso, este hecho cuestiona la idoneidad de las normas que regulan la gestión de los terrenos de las Fuerzas Armadas y, como se ha mencionado, exige una Ley de Uso y Gestión de Suelo más transparente y eficiente.