«El Barroco: arquitectura, escultura, pintura», el libro para entender un estilo artístico inquietante

Obra invita a descubrir los pormenores del Barroco a través de un acercamiento a sus expresiones artísticas más impactantes.

Entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVIII hubo un estilo artístico que dominó la arquitectura, la pintura, la literatura y la música en Europa, Hispanoamérica y en otras regiones colonizadas por los europeos: el Barroco.

Surgido a finales del Renacimiento, el Barroco se manifestó a través del uso de detalles de gran ostentación y extravagancia entre los grupos beneficiados por las riquezas de la colonización. De hecho, historiadores y especialistas en la materia coinciden en que contrastó con el Renacimiento por expresar una sensibilidad pesimista, desengañada, crítica y compleja. “Esto se debe a que literatura y el arte barrocos representan una época inquietante desde el punto de vista psicológico, cultural y social, además de político y económico”, afirma Andrea Imaginario, especialista en Artes, Literatura e Historia.

Así las cosas, una publicación esencial para entender los pormenores, el teje y maneje de este período artístico de la historia en la cultura occidental es El Barroco: arquitectura, escultura, pintura, una obra editada por Rolf Toman que, a través de sus 500 páginas, invita a recorrer Italia, España, Portugal, Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda y otros países de Europa Central a partir de sus manifestaciones artísticas barrocas más destacadas e impactantes, desde la opulencia hasta el ascetismo religioso.

Para poder confeccionar el libro, Toman reunió a siete renombrados expertos en el campo de la arquitectura y la historia del arte. “Su trabajo conjunto entrega una visión multifacética del arte barroco en todas sus expresiones”, dice una de las reseñas que se encuentran en Internet.

De acuerdo con el autor, durante el periodo barroco la arquitectura y las bellas artes fueron los protagonistas de un «teatro del mundo» a gran escala. “El arte barroco de los papas en Roma, el poder y opulencia del Rey Sol, Luis XIV, y la pintura holandesa reflejan los diferentes aspectos de la subyacente tensión entre el placer por la vida y el miedo a la muerte, rasgos característicos de la nueva visión de mundo barroco”, afirmó Toman.