Hora del balance

Cuando esta revista llegue a sus manos, el mandato del Consejo Directivo de CAPECO que me honro en presidir habrá culminado, y un nuevo equipo de profesionales y empresarios de la construcción iniciará su gestión bajo el liderazgo del ingeniero Humberto Martínez, el que con seguridad conducirá exitosamente los destinos de nuestra institución en el próximo bienio. En lo personal, la experiencia de liderar a la entidad más representativa, más antigua y más grande de la industria de la construcción en el Perú, ha sido muy demandante, pero a su vez sumamente gratificadora.

No puedo negar que asumir la Presidencia de la Cámara en un momento crítico para el sector, para el Perú y para el subcontinente, impactados por el descubrimiento de una red transnacional de corrupción en los procesos de contratación pública en una decena de países, constituyó un reto inesperado. El Consejo Directivo y la Junta de Ética debieron tomar decisiones firmes y transparentes, para salvaguardar la reputación del gremio al mismo tiempo de preservar el debido proceso. Creo con sinceridad que, pese a algunos contratiempos y malentendidos, pudimos responder apropiadamente a este gran desafío.

Para ello fue necesario impulsar una serie de cambios institucionales, como la modificación del Estatuto; la adopción de un nuevo Código y Reglamento de Conducta; la modernización del modelo de gestión, transfiriendo a emprendimientos empresariales independientes a los servicios que brinda la Cámara; y por último la implementación de un Sistema de Gestión Anti-soborno a través de la Certificación ISO 37001, que estamos ad-portas de alcanzar. Además, hemos fortalecido nuestra presencia en SENCICO y en el CONAFOVICER, así como estrechado nuestra relación con la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), buscando una visión común entre empresarios, trabajadores y el Estado, en beneficio del sector de la construcción en su conjunto.

Sin embargo, desde que se pusieron en evidencia estos hechos de corrupción, sostuvimos públicamente que no bastaba con sancionar severamente a los responsables del inmenso perjuicio económico, social, político y moral que han causado al país, sin impulsar un cambio radical del modelo de gestión de la obra pública en el Perú para hacerla más competitiva, más transparente pero también de mejor calidad.

Para ello, CAPECO propuso en octubre de 2017 la Iniciativa In4, con objetivos de corto, mediano y largo plazo. Algunos de los planteamientos expuestos en esta iniciativa como la puesta en marcha de un Plan BIM Gobierno y la introducción de fideicomisos en las obras públicas ya se han recogido en la legislación nacional, pero estos son apenas los primeros pasos del largo camino que debemos recorrer para contar con una gestión pública de obras íntegra y eficiente.

Un año después, a instancias del Comité General de Proveedores de la Cámara, impulsamos Construyendo Formalidad, un plan integral para la reducción radical de la construcción informal e ilegal, que es una de las principales causas del atraso económico, social y ambiental del país y una de las fuentes más notorias de corrupción. Varias de estas propuestas están siendo promovidas por la Cámara en alianza con diversas instituciones como APET, Swisscontact, CONAFOVICER, FTCCP, Mutuo, entre otras.

Por último, hace algunas semanas, a raíz del aniego producido en San Juan de Lurigancho por la rotura de una tubería de desagüe, CAPECO reiteró su punto de vista sobre la inoperancia y obsolescencia del modelo de gestión de los servicios de agua y saneamiento en nuestro país, para lo cual planteó una serie de propuestas recogidas en la publicación El desafío del agua.

Estas propuestas, se suman a Una Mejor Ciudad es Posible promovida por la Cámara durante la Presidencia de Walter Piazza y a la Estrategia Integral contra la violencia en obra consensuada con los Colegios de Arquitectos y de Ingenieros y la FTCCP cuando la Cámara era liderada por Francisco Osores. Estas cinco iniciativas conforman un conjunto integrado y coherente de planteamientos de políticas públicas, y demuestran la continuidad del compromiso de CAPECO con el paradigma de la construcción responsable, que pretende contribuir al desarrollo nacional y a la mejora de la calidad de vida de los peruanos, a la par que generar valor para nuestras empresas asociadas.

Al terminar este encargo que recibí de los asociados de la Cámara hace dos años, me queda la satisfacción de haber contribuido a la inmensa tarea de fortalecer a CAPECO como la institución referente en el planteamiento de políticas de Estado para el sector construcción. Queda, sin duda, mucho por hacer y esto exige el compromiso de todos los asociados.

Por último, quisiera agradecer la confianza y el compromiso de quienes me acompañaron en el Consejo Directivo, en la Junta de Ética y en las diferentes Comisiones y Equipos de Trabajo, a los presidentes y directivos de las Asociaciones Regionales CAPECO, a los funcionarios y colaboradores de la Cámara y, muy especialmente, a los más de 600 empresas y profesionales que forman parte de CAPECO en todo el país. Sin su valioso apoyo, habría sido imposible para mí estar a la altura del gran desafío que implica dirigir esta institución en estos difíciles momentos. A todos ellos, mi entera gratitud.

Enrique Espinosa Becerra
Presidente