Infraestructura: ¿plan o programa?

El Ministerio de Economía acaba de aprobar el Plan Nacional de Infraestructura. CAPECO ha insistido desde hace ya varios años de la necesidad de contar con un instrumento de planificación de infraestructura de mediano y largo plazo. Sin embargo, el documento formulado por el MEF es en realidad un programa multianual de proyectos de inversión, que han sido priorizados a partir del objetivo de cerrar brechas, cuando lo más apropiado es hacerlo teniendo en cuenta el impacto territorial que estos generan.

Además, el documento establece un mecanismo de seguimiento de los proyectos priorizados, pero para el resto de inversiones solamente indica que las entidades correspondientes deberán efectuarlas de acuerdo a sus propias políticas y competencias. Es decir, el monto más significativo de inversiones sigue como hasta ahora: sin criterios de selección apropiados y sin un adecuado control. Una alternativa era recurrir al modelo de fondos concursables, en particular para obras de pequeña dimensión.

Por último, aunque el Plan propone una instancia consultiva para el seguimiento y actualización del Plan, esta no está conformada por representantes de instituciones representativas sino por profesionales independientes. Un error que ojalá se corrija, porque la continuidad y la legitimidad del Plan, en un momento en que la debilidad institucional de los poderes del Estado se ha hecho más evidente que nunca, dependen en gran medida de que las instituciones profesionales, laborales y empresariales vinculadas al sector construcción participen formal y transparentemente de estos procesos.