Ana Biondi: “Mi verdadera vocación es trabajar en el laboratorio y enseñar”

Formada en la Universidad Nacional de Ingeniería, Ana Biondi Shaw acaba de cumplir sus “bodas de oro” como ingeniera civil. Especialista en tecnología de concreto, ha tenido una destacada trayectoria, especialmente en los rubros de la investigación y docencia. Con toda su experiencia, asegura que el aprendizaje es continuo y aboga por una enseñanza que priorice la práctica, que permita formar profesionales de primer nivel.

Durante la época escolar, en las aulas del colegio Belén, Ana Biondi soñaba con ser ingeniera y viajar a París para vivir de su profesión. Siendo hija de ingeniero civil y con gran habilidad para los números, descartó su segunda opción, la medicina. Terminó el colegio e inició su preparación para ingresar a la UNI.

Nos cuenta que nació en Lima, se mudó a Ica a los cinco años y regresó a la capital para estudiar lo que entonces era la media. “Un día, estando en clase, llegó una señorita, habló con la profesora y se fue. La madre nos contó que era una ingeniera que regresó luego de estar un año en París. Ahí pensé en ser ingeniera para irme yo también a París”, recuerda.

DEL COLEGIO A LA UNIVERSIDAD

Biondi culmina la etapa escolar obteniendo el primer lugar de su clase, a pesar de que, como menciona, no le gustaba el colegio. Para entonces ya había decidido ponerse a prueba en la pre ingeniería de la UNI, y logra ingresar directamente, con la dificultad que ello representaba.

“Le pedí a mi padre que me pusiera en la pre ingeniería y con ello pude ingresar directamente. Éramos muy pocos los que aprobábamos esa modalidad, apenas un diez por ciento aproximadamente”, comenta.

Consultada sobre cómo afrontó ser una de las pocas mujeres estudiantes de ingeniería en esos años, reconoce haber tenido mucha suerte. “No he tenido ningún problema por el hecho de ser mujer. Mis amigos siempre me han tratado de igual a igual. Diría más bien que era engreída de los profesores. Había machismo, pero nunca me afectó”, asegura.

Describe su etapa universitaria como difícil en lo académico, en parte porque no existía la tecnología de hoy. Entre decimales y logaritmos, pasaba muchas horas con la regla de cálculo, un instrumento muy común en ese entonces que actuaba como una computadora analógica. “No se imaginan, creo que todos salíamos medio bizcos de la clase”, cuenta entre risas, aunque reconoce que esa experiencia fue un buen ejercicio cerebral.

“Esta es una diferencia sustancial con los estudiantes de hoy. Eso me preocupa, los chicos no saben leer, lo hacen salteado y eso da lugar a que cuando se les pregunta algo no lo entiendan. No tienen esa facilidad que teníamos nosotros. Están obsesionados con la tecnología, ven palabras y creen que ya entendieron”, lamenta.

La ingeniera Biondi, especialista en concreto, se ha desempeñado en el Colegio de Ingenieros del Perú. De hecho, fue la primera mujer en presidir el Capítulo de Ingeniería Civil, cargo que ostentó durante dos periodos consecutivos.

 

SUSTENTANDO LA TESIS

Por recomendación del ingeniero Enrique Rivva López, quien llegó a ser rector de la UNI, Ana Biondi decide formular una tesis sobre el uso de las escorias de altos hornos, el subproducto que se obtiene de la fabricación del acero, como adición para el concreto. Este procedimiento muy común en los años 60 ya no se emplea en la actualidad, pues el acero ahora se fabrica con hornos eléctricos y no deja escoria.

“El ingeniero Rivva López nos enseñó Tecnología del Concreto, que es lo que yo enseño ahora, y nos convenció a una compañera y a mí para hacer una investigación sobre el cemento con escoria de altos hornos. De ahí es que me empezó a gustar el trabajo en laboratorio”, nos cuenta.

La tesis fue sustentada con mucho éxito ante un jurado exigente, integrado por Manuel Gonzáles de la Cotera, hoy Doctor Honoris Causa de la UNI, entre otros ingenieros destacados. Este fue el punto de partida de Ana Biondi en el mundo especializado del concreto y lo que generó que llegaran las primeras oportunidades laborales.

INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA

Terminada la universidad surgieron las propuestas de empleo, dado que en ese entonces había mucho trabajo para los ingenieros. Ana Biondi detalla que fue convocada por el Ministerio de Transportes y por el laboratorio de hidráulica del Ministerio de Agricultura. Sin embargo, indica que optó por trabajar en la universidad como investigadora y docente.

“No sé si es porque ya me había acostumbrado al laboratorio, pero me gustó la investigación. En el Perú no se hace mucha investigación, pero en la UNI sí lo hacemos por medio de tesis”, señala la ingeniera, y nos cuenta una anécdota que en buena parte decidió su futuro.

“Un día, caminando por la vereda que daba a la facultad de ingeniería civil, vi al ingeniero Bernardo Fernández, que había sido decano de esa facultad, dando su clase. Y pensé ‘cómo me gustaría estar ahí parada’. Eso vino a mi mente cuando me ofrecieron trabajar en la UNI. Yo quería estar en el laboratorio y enseñar, esa es mi verdadera vocación”, confiesa y, por ello, indica que suele estudiar para estar al día y poder transmitir nuevos conocimientos a sus alumnos.

Pese a todas sus actividades, Ana Biondi no había olvidado su sueño de viajar a París. De hecho había llevado clases de francés en la misma UNI, y en base a sus buenas calificaciones obtuvo una beca para ir a trabajar durante un año a un laboratorio en la capital francesa, en el Centro de Investigación del Cemento y Concreto, entre 1966 y 1967.

“La experiencia fue maravillosa. En la parte profesional aprendí un montón, pero además fue el único momento de mi vida en que no fui hija, ni esposa ni madre. Tenía 23 años y estaba soltera. Fue una etapa muy importante”, afirma…

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