Nueva York: propietarios de lujoso rascacielos viven pesadilla por problemas de ingeniería

Ascensores que no funcionan, inundaciones en varios pisos y crujidos en la estructura han provocado el enojo e indignación en los millonarios dueños.

La exclusiva torre residencial 432 Park Avenue de Nueva York se ha vuelto un dolor de cabeza, una pesadilla para muchos de sus propietarios. Ocurre que, más allá del lujo, las vistas impactantes de la ‘Gran Manzana’ y de las comodidades faraónicas, las quejas por inundaciones, grietas en las paredes, por averías en la plomería y crujidos que emanan de la estructura han aumentado al mismo tiempo que los problemas de ingeniería.

Diseñado por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly para los desarrolladores Macklowe Properties y CIM Group, el opulento rascacielos fue inaugurado a finales de 2015. Entre sus residentes más conocidos está el magnate saudí Fawaz Alhokair, quien compró un penthouse en el piso 96 por USD 88 millones, y Jennifer López y Alex Rodríguez, que compraron un departamento en el 2018 y un año más tarde lo pusieron venta.

No obstante, entre su inauguración y el inicio del calvario no pasó ni un año: en el 2016, el comprador del apartamento 84B —uno que cubre la mitad de la planta— informó de una “inundación catastrófica” que terminó dañando también los pisos 83 y 86.

Inundaciones y otros calvarios
De acuerdo con un revelador informe del The New York Times, dos años más tarde, se registraron otras dos inundaciones devastadoras: el 22 de noviembre, una brida se desprendió de alrededor de una tubería de agua de alta presión que daba servicio al piso 60, y sólo cuatro días después otra tubería falló en el piso 74. “Había tanta agua por todos lados que, incluso, inundó los huecos de dos de los cuatro ascensores residenciales… En un edificio premium había que hacer fila para subir”, dice el reportaje.

Una de las primeras propietarias del 432 Park Avenue, Sarina Abramovich, dijo al NYT que “estaba convencida de que sería el mejor edificio de Nueva York”. “Todavía lo venden como un regalo de Dios para el mundo, y no lo es”, insiste indignada.

Abramovich y su esposo, empresarios jubilados de la industria del petróleo y gas, adquirieron allí un apartamento de 325 metros cuadrados por casi USD 17 millones en el 2016. La lujosa propiedad estaba destinada a ser su “hogar secundario”, sin embargo, cuando llegó el día de la mudanza, ni el edificio ni el apartamento estaban terminados. Los problemas, desde luego, empeoraron con las inundaciones y el “aterrador” balanceo del edificio por la intensidad del viento.

A pesar de las resonantes quejas, CIM Group, una de las empresas a cargo del desarrollo del proyecto, aseguró que la construcción y diseño del edificio fue exitoso, tanto así que todos los departamentos se vendieron rápidamente. “Como toda nueva construcción, hay algunos inconvenientes con el mantenimiento”, dijo la compañía al diario estadounidense.

Aunque los constructores y desarrolladores no asumen errores, el propio Viñoly pidió disculpas en 2016. Habló de “meteduras de pata” en el diseño interior de la torre, pero no hizo más comentarios.