Volando bajo

La construcción del Aeropuerto de Chinchero sigue sufriendo contratiempos, a pesar de la decisión del gobierno nacional de suscribir un acuerdo Gobierno a Gobierno con Corea del Sur para la ejecución del proyecto. Pero, primero un grupo de arqueólogos e historiadores peruanos y luego el World Monuments Watch, institución internacional especializada en protección del patrimonio mundial, han afirmado que el aeropuerto puede generar impactos significativos sobre el Valle Sagrado de los Incas.

Además, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) que es el gremio mundial de aerolíneas, ha señalado que el Aeropuerto de Chinchero no podrá recibir vuelos transoceánicos, lo que limitaría notablemente la demanda de pasajeros.

Es deseable que la asistencia técnica que se recibiría del gobierno surcoreano termine por encontrar soluciones apropiadas a estos reparos. Pero, una vez más, queda claro que nuestro país no tiene un modelo apropiado para diseñar e implementar mega-proyectos de infraestructura como éste.

CAPECO ha sostenido reiteradamente que debe incluirse desde un inicio a los usuarios, operadores, autoridades locales y comunidades; y que es indispensable contar simultáneamente con un plan de desarrollo territorial, no solo para mitigar los posibles impactos negativos sino para generar oportunidades económicas y de bienestar social a los pobladores de toda el área de influencia.

En este caso, además, es necesario que se controle la ocupación de tierras aledañas y la construcción informal que ya se vienen produciendo, que podría perjudicar la ejecución de obras y la operación del aeropuerto.