BIM: presente y futuro de la construcción en el Perú

Bajo el eje temático de innovación en la metodología de gestión de proyectos, durante la SIC 2021 se discutieron los pormenores del Building Information Modeling (BIM). Conozca en esta nota los puntos más importantes que se abordaron y cómo esos aportes son claves para alcanzar la competitividad, calidad, transparencia y sostenibilidad en la actividad constructora en nuestro país.

Uno de los temas clave considerados durante la Semana de la Innovación en Construcción (SIC) 2021 fue el Building Information Modeling (BIM). En el ciberespacio abundan las definiciones sobre esta expresión, especialmente en sitios y páginas web especializados en arquitectura, ingeniería civil y construcción; sin embargo, la confusión aún persiste: hay quienes creen que se trata de un software para diseñar estructuras en 3D, pero lo cierto es que es bastante más que eso.

El primer especialista que puso los puntos sobre las íes en lo que concierne a este amplio tema fue Leonardo Rischmoller, business analysis de DPR Construction, con la charla magistral “IPD, cambiando las reglas de juego en la industria de la construcción”. Desde California, el expositor inauguró el Encuentro Internacional de la Construcción, la actividad más importante del programa de la SIC 2021. Allí afirmó categóricamente que el BIM es la innovación tecnológica más importante “porque ha gatillado la transformación más grande en la forma de hacer las cosas en la industria de la construcción”.

Según su planteamiento, la forma de trabajo tradicional (diseño – licitación – construcción) ha quedado obsoleta gracias al atributo disruptor del BIM. “Lo disruptivo alude a aquello que produce una interrupción, una ruptura en el desarrollo de una actividad. En ese sentido, el BIM ha propiciado una renovación radical”, aseguró.

En otro momento, Rischmoller destacó que uno de los principales beneficios del BIM es cómo se crea el modelo de un proyecto: “se hace de manera colaborativa e integrada, lo cual evita correcciones, interferencias entre las diferentes especialidades, rediseños, adendas y, por ende, retrasos y confrontaciones. Además, introduce confianza y transparencia”.

Por su parte, Miguel Amable, responsable del área de Propietarios de la Red VDC Latinoamérica, hizo su presentación desde la óptica del propietario de un proyecto y los factores que este analiza para escoger a un contratista que emplea BIM o no. Durante su intervención como expositor estelar de la primera jornada del Encuentro Internacional de la Construcción, sostuvo que “el propietario debe tener claro para qué quiere utilizar BIM, qué necesidad o problema desea resolver. Una vez que tenga claro eso, debe descifrar cómo quiere usar el modelo y qué requerimientos debe tener este”, refirió.

“Aprendamos a ver el BIM como un componente de un sistema más complejo que nos ayude a cumplir nuestros objetivos de manera más innovadora”, reflexionó.

Otro ilustre speaker que también participó en la SIC 2021 desde Estados Unidos fue Martin Fischer, director del Center for Integrated Facility Engineering (CIFE) de la Universidad de Stanford. Una de las ideas centrales que expuso en su charla magistral titulada “Making your buildings high-performance by design” fue que la ejecución de proyectos de infraestructura de alta performance requiere del trabajo colaborativo de propietarios, diseñadores y constructores.

Añadió que lo que el mundo necesita actualmente es un entorno construido más sostenible, mayor productividad en construcción y edificios de alto rendimiento. Para ello, dijo, es necesario digitalizar para hacer el trabajo más consistente y eficiente, y en ese transcurso el BIM desempeña un rol fundamental.

“Resultados notables se logran cuando los equipos que trabajan los proyectos tienen sus objetivos cuantificados, buena información y procesos claros”, aseguró.

LA ACADEMIA Y EL BIM
Durante la SIC hubo espacio para que estudiantes y egresados universitarios de carreras estrechamente vinculadas a la industria de la construcción expongan sus investigaciones ante el empresariado del sector. En ese sentido, varios de estos trabajos académicos estuvieron relacionados con las tecnologías de la construcción, específicamente el BIM.

Uno de ellos fue la investigación expuesta por Luis Fiestas, ingeniero civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Este trabajo, titulado “Propuesta metodológica de gestión del valor mediante uso de tecnologías BIM en ejecución de proyectos en edificaciones en Lima”, reveló que la gran mayoría de sus encuestados indicaron que el BIM es una herramienta adecuada que permite mejorar la gestión del valor orientado al usuario final de la edificación, pues posibilita una mejor visualización y representa mejor el producto final.

Otra investigación que tuvo hallazgos interesantes acerca de esta innovación fue la expuesta por Christian Vásquez, bachiller en ingeniería civil por la PUCP: “Influencia de la industria en la adopción BIM de los profesionales de construcción: estudio en proyectos de edificación en Lima Metropolitana y Callao 2020”.

A través de su metodología estadística aplicada, se logró hallar que la mayoría de profesionales de la construcción que formó parte de su población evaluada considera que el BIM permite: (1) gestionar proyectos con mayor facilidad, (2) desarrollar nuevos estándares de trabajo, (3) mejorar la productividad, (4) solucionar los problemas de información de los proyectos y (5) reducir costos y plazos de las obras.

Estas conclusiones se asemejan mucho a las ideas principales que compartió José Salinas, docente en cursos de certificación BIM de la carrera de ingeniería civil de la Universidad de Lima, durante la charla magistral que dio en el quinto día del Encuentro Universidad-Empresa.

Él explicó que el valor potencial del BIM para un proyecto constructivo y para los miembros del equipo se traduce en reducción de tiempos, mejora de la productividad, aumento de la calidad, reducción de costos de órdenes de cambios e información para gestionar activos. Agregó también que la selección de los usos BIM implica establecer los usos potenciales, los responsables de cada uso y calcular las capacidades e identificar el valor y riesgo.

BIM EN EL PERÚ: PRESENTE Y DESAFÍOS
Las contribuciones de las investigaciones, conferencias y charlas magistrales que se compartieron durante la SIC 2021 nos llevan a preguntarnos ¿en qué estado se encuentra el Perú en materia de BIM? La respuesta a esa cuestión empieza por reconocer la enorme brecha en infraestructura que posee el Perú —tanto en áreas urbanas como rurales—, un déficit que perjudica la competitividad del país y entorpece la superación de las condiciones de pobreza y desigualdad que sufre una parte significativa de la población.

La dramática situación se refleja en los resultados del último Reporte de competitividad global publicado por el Foro Económico Mundial. Este estudio sitúa al Perú en el puesto 88 en el índice general de infraestructura, y en el ámbito de Latinoamérica ocupa el sexto lugar entre los principales países detrás de Chile (posición 33), México (48), Uruguay (54), Colombia (57), y Costa Rica (62).

En cuanto a infraestructura social, los déficits se hacen cada vez más hondos en servicios de vivienda, salud, educación, seguridad y saneamiento. Esta cruda realidad de la infraestructura y de la provisión de servicios públicos no solo es consecuencia de la ineficiencia de las inversiones públicas, sino también de los riesgos de corrupción que surgen en los procesos de contratación estatal. Todo ello, a su vez, desnudaría la incapacidad recurrente del Estado para diseñar un modelo de gestión sostenible.

Por lo tanto, para implementar un modelo de gestión sostenible, entidades como la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), como bien lo explican en su Informe económico de la construcción (IEC) n.º 40, consideran indispensable que se adopte la metodología BIM en la gestión de infraestructuras y edificaciones públicas.

Eso sí, el gremio aclara que la introducción de esta herramienta
tecnológica en la administración estatal exige, además de un gran compromiso político y consenso entre los diferentes actores públicos y privados relacionados con la infraestructura y la edificación, la adecuación de una serie de instrumentos normativos y administrativos, esfuerzos consistentes para la capacitación de cuadros técnicos y profesionales, y recursos económicos suficientes para financiar las inversiones requeridas para la implementación del nuevo modelo de gestión.

PLAN BIM PERÚ
Christian Cabrera, director de Políticas y Estrategia de la Inversión Pública del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), fue uno de los expositores que tuvo la jornada inaugural de la SIC 2021. Él se refirió a la implementación del BIM en las obras públicas, y recordó que el Plan Nacional de Competitividad y Productividad, aprobado el 28 de julio del 2019 mediante el Decreto Supremo 237- 2019-EF, estableció como medida de política la adopción progresiva de la metodología BIM en el Estado.

Este plan es un instrumento de gestión impulsado por el MEF que define los objetivos y acciones estratégicas para la utilización progresiva de la metodología BIM en las inversiones públicas hacia el 2030. Según dijo el funcionario, la finalidad del documento es garantizar e incrementar una adecuada ejecución de las inversiones públicas en edificaciones e infraestructura, con el fin de mejorar la calidad y eficiencia de los proyectos desde su concepción, durante su diseño, construcción, operación y hasta su mantenimiento.

Así las cosas, refirió que el Plan BIM Perú plantea lograr la adopción de la metodología BIM como un mecanismo para la gestión integral de la obra pública, y no solo de gestión de proyectos; todo ello con el propósito de impulsar la innovación en la administración de obras, mediante el uso de una tecnología de control integral desde el diseño inicial hasta el fin de la vida útil de las infraestructuras.

Otro de los propósitos del Plan BIM Perú es promover una cultura de la integridad dentro de la gestión pública de infraestructuras, no solo para mejorar el control y permitir la selección de proyectos a base de procesos transparentes y competitivos, sino porque la flexibilidad de la tecnología facilita la entrega y difusión de información en los procesos de rendición de cuentas y participación ciudadana en la gestión de obras públicas.