Construcción habría crecido 16,6% en febrero

Edición 39 del IEC  de CAPECO revela subida en el sector de 15,2% en enero del 2021, pese a caída de 29,4% en la obra pública.

La Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) presentó hoy el Informe Económico de la Construcción (IEC) número 39: un estudio que se realiza a partir de la Encuesta de Expectativas que se aplica bimestralmente entre las empresas que se desenvuelven en la actividad constructora y que están asociadas al gremio.

La presentación estuvo a cargo de Guido Valdivia, director ejecutivo de la cámara. Del saque, refirió que una de las principales tendencias que se ha notado es que la construcción creció 15,2% en enero del 2021, a pesar de la caída de 29,4% de la obra pública. El resultado del primer mes del año supone que el sector ha logrado encadenar cinco meses consecutivos de desempeño positivo que podrían convertirse en un semestre si se concreta la previsión que tiene CAPECO para febrero: una expansión de 16,6%.

En materia de obra pública, el gremio estima que habrá una recuperación en febrero, un mes que ya culminó, pero del cual aún no se tienen las cifras exactas. No obstante, la proyección de CAPECO es que este indicador tendrá un repunte de +21,4% y un posible efecto “rebote” estadístico entre marzo y junio, resultado de la reducida ejecución obtenida en el 2020. Asimismo, el IEC 39 reitera que el estado tiene aún barreras estructurales que generan ineficiencia para efectuar inversiones, puesto que cada año el aparato público tiene más dinero para invertir y menos capacidad para hacerlo. Solo en el 2020, los S/ 45.800 millones invertidos significó el 62% del Presupuesto Institucional Modificado.

Un año electoral desafiante
Otro punto importante del IEC 39 que Guido Valdivia mencionó es que la coyuntura electoral puede ser un riesgo para la recuperación del sector. En los tres últimos años electorales (2006, 2011 y 2016), la obra estatal redujo sensiblemente su eficiencia en comparación con el año previo.

No obstante, las elecciones deben ser consideradas una nueva oportunidad para discutir una estrategia integral con medidas de corto plazo para reactivar la actividad constructora, así como mayores iniciativas para promover la modernización y la innovación del sector.

En virtud de ello, CAPECO hizo llegar a los equipos de Plan de Gobierno de las principales agrupaciones políticas su visión y estrategia integral hasta el 2026. Destacan cinco metas clave de cara al 2026:

  1. Incrementar la ejecución de obra pública pasando del 62% al 90% en la utilización de los presupuestos asignados a inversión, mejorando los modelos de contratación y gestión de infraestructuras y edificaciones
  2. Promover la producción de 150.000 viviendas en áreas urbanas al 2026, de las cuales 100 mil corresponderían a la adquisición de viviendas y 50.000 a la construcción en sitio propio, el 86,7% de las cuales se encontrarían estarían dentro del rango de vivienda social.
  3. Impulsar la construcción de 25.000 nuevas viviendas anuales en áreas rurales, con sistemas alternativos de construcción, provisión de servicios básicos y componentes para la mejora de capacidades productivas a las familias campesinas.
  4. Mejorar integralmente mil barrios marginales en todo el quinquenio, lo que incluye la dotación de servicios básicos, equipamiento urbano, mitigación de riesgos, integración a la ciudad y mejora de condiciones de vida de más de 1 millón 200 mil personas.
  5. Dotar de planes y catastros urbanos a las 40 ciudades más importantes del país, con el propósito de promover la constitución de un sistema urbano nacional, promover las inversiones urbanas y suelo para el desarrollo de una oferta sostenible de vivienda, empleo y equipamientos urbanos.

En lo que concierne a vivienda social, el IEC 39 incluye un informe sobre la “Estructura de la producción de vivienda en Lima Metropolitana”, que determina que el 67% de las viviendas producidas en la capital desde el año 2008 se construyeron informalmente, apenas 2,5 puntos porcentuales menos que en el periodo 1996-2007.

Este informe demuestra que los excesivos cambios de los recursos asignados a subsidios y créditos —algo frecuente en los años electorales— sumados a las malas decisiones políticas, han impedido que la producción formal de viviendas alcance mejores niveles de participación en la producción habitacional. Según este análisis, de no haber efectuado medidas inadecuadas, la incidencia de la edificación de viviendas informales en la capital pudo reducirse al 53,5% del total de unidades habitacionales construidas en los últimos 12 años.