Edificaciones resistentes a tsunamis

El Ministerio de Vivienda aprobó los “Lineamientos para el diseño de edificaciones para evacuación vertical frente a tsunamis”, norma de aplicación obligatoria. Conozca en este artículo qué aspectos abordan estas directrices y, sobre todo, por qué Lima reúne las condiciones propicias para ser golpeada por un tsunami de proporciones considerables.

No se sabe cuándo, pero lo que sí se sabe es que en Lima habrá un terremoto devastador que podría destruir más de 430,000 viviendas y edificaciones. Como ya publicamos en Construcción e Industria 359, nuestro país está situado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona que concentra el 85% de la actividad sísmica mundial. 

El detalle es que ese terremoto no llegaría solo. Es decir, no sería la única catástrofe que azotaría a la capital. Como se sabe, entre los efectos secundarios que causan los sismos de gran magnitud figuran los tsunamis: olas de grandes dimensiones originadas cerca de las costas que pueden desplazarse a una velocidad de hasta 50 km/h en cualquier dirección. 

Lima, al ser la única capital del continente con vista al mar, reúne las condiciones para ser golpeada por un tsunami de proporciones considerables. De hecho, según un estudio elaborado por el Programa de Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile, cuyos resultados se divulgaron recientemente, para un escenario provocado por un megaterremoto de magnitud 8.9 ocurrido en la costa central peruana, se originaría un tsunami con olas cuyas alturas estarían entre los 24 y 45 metros. 

Afortunadamente, como este riesgo no es cosa nueva en Lima, sino que viene desde tiempos remotos —el primer tsunami del que se tiene registro ocurrió el 9 de mayo de 1589, y fue ocasionado por un sismo de intensidad VIII cuyo epicentro estuvo cerca de la costa limeña—, el Gobierno ha tomado cartas en el asunto, y lo más reciente que se ha logrado implementar es un documento que se titula “Lineamientos para el diseño de edificaciones para evacuación vertical frente a tsunamis”.

REFUGIO EN LAS ALTURAS
El documento en cuestión fue aprobado mediante la Resolución Ministerial 219-2021-VIVIENDA el pasado 23 de julio. Son 41 páginas que se resumen en la siguiente oración: fijan las directrices que permitirán diseñar y construir edificaciones que sean resistentes a este tipo de fenómenos o adecuar las ya existentes.

La idea es que esta norma permita tener edificaciones altas y resistentes a los tsunamis a fin de que la población vulnerable que vive en zonas costeras pueda refugiarse en ellas ante la eventual ocurrencia de este fenómeno. Justamente, a esto se le llama evacuación vertical.

Para ser más exactos, la citada resolución ministerial define la evacuación vertical como “la acción de ascender hacia el nivel seguro de una Edificación para Evacuación Vertical Frente a Tsunamis (EEVT) a través de rampas y/o escaleras, a fin de refugiarse de manera temporal”. 

Según ha destacado el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), lo recomendable cuando ocurre un tsunami es evacuar hacia las áreas que estén más alejadas de la zona costera, lo cual se conoce como evacuación horizontal. Pero cuando se sabe que esta gran ola llegará rápidamente, y no dará tiempo a los ciudadanos de llegar a zonas seguras, se recurre a la evacuación vertical.

En virtud de ello, la norma consta de seis capítulos que abordan todos los aspectos que se deben tomar en cuenta para salvaguardar la vida de las personas ante los efectos de uno o más tsunamis. Entre otros puntos, se aclara, por ejemplo, que el titular del Proyecto Estructural de Edificación para Evacuación Vertical frente a Tsunamis (PEEVT) es el responsable de elaborar los estudios de evaluación del riesgo por tsunamis y de identificar rutas de evacuación y zonas seguras —esto dentro del marco del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd)—, así como de obtener las demás autorizaciones que sean requeridas para ejecutar proyectos según la normativa vigente. 

Por lo demás, se desarrollan detalladamente puntos como la profundidad de inundación y la velocidad del flujo del tsunami, las fuerzas del tsunami en componentes estructurales verticales, la fuerza del impacto de escombros, el impacto de embarcaciones y contenedores, entre otros. 

Más adelante, el documento plantea un análisis estructural en dos etapas de las edificaciones nuevas o existentes que son usadas para la evacuación vertical, y se establecen las consideraciones generales para el diseño de las EEVT, las cuales deben ser diseñadas para resistir las fuerzas sísmicas —de acuerdo con la Norma Técnica E.030-Diseño Sismorresistente del Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE)— y las fuerzas generadas por el consecuente tsunami. 

APLICACIÓN OBLIGATORIA
El MVCS ha hecho hincapié en que estos lineamientos son de obligatorio cumplimiento por parte las entidades públicas, empresas privadas y personas naturales que opten por construir o adecuar una edificación de este tipo. Además, son de aplicación complementaria al Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE) y demás normas referidas a los procesos edificatorios. 

Cabe señalar que, antes de su aprobación, la norma fue sometida a un proceso de consulta pública en el que recibió los aportes y sugerencias de la ciudadanía, organizaciones civiles y colegios profesionales. 

Según informó el Ministerio, el contenido de los lineamientos fue elaborado por un equipo técnico especializado que estuvo encabezado por la Dirección de Construcción de la Dirección General de Políticas y Regulación de Construcción y Saneamiento del MVCS. Además, se contó con el aporte del Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico), el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (Cismid), el Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) y diversos especialistas.

LIMA, CIUDAD CON MÁS RIESGO
Considerando que, en gran medida, los tsunamis son provocados por sismos de gran magnitud, recientemente se hizo viral una noticia: Lima sufriría pérdidas económicas de USD 35,500 millones por un terremoto alta intensidad. 

Esta estimación está incluida en el Índice de Riesgo de las Ciudades 2015-2025 de Lloyd’s (Lloyd’s City Risk Index), un estudio elaborado en conjunto con el Cambridge Centre for Risk Studies de la Universidad de Cambridge. En este se afirma que la capital peruana es la ciudad con más risego de daño en caso ocurra un sismo de entre 8.5 y 8.8 grados.

No obstante, esta cifra calculada por Lloyd’s no incluye el riesgo de tsunami en la capital, por lo que el monto estimado de pérdidas podría ser más elevado todavía.

Por otra parte, un análisis de AIR Worldwide señala que el país está catalogado como el de más alto riesgo en el continente ante el peligro natural de sismo de nuestra costa y por la vulnerabilidad de las construcciones, pues el 70% de las casas en Lima fueron autoconstruidas.

En esa línea, un estudio del Indeci menciona que unas 200,000 viviendas en Lima podrían colapsar y otras 348,000 se verían altamente afectadas en caso ocurra un movimiento telúrico de más de 8 grados en la escala de Richter.