El desafío de la construcción sostenible: usar eficientemente el agua

A propósito del Día Mundial del Agua, conviene recordar cuán indispensable es el recurso hídrico en un proyecto de construcción.

Hoy, como cada 22 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Agua: una fecha instaurada por la ONU en 1993 para crear conciencia entre la humanidad sobre la relevancia de este elemento esencial para las especies, y sobre la necesidad de buscar medidas para garantizar su preservación. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen enormemente del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable, estima la organización internacional.

Más allá de esa gran brecha —que la ONU espera cerrar en función del Objetivo de Desarrollo Sostenible N°6: Agua y Saneamiento para todos antes del 2030—, una de las actividades en las que el recurso hídrico desempeña un papel importante es la construcción. De hecho, el agua interviene en varias etapas de la edificación de un proyecto: no solo se emplea en la ejecución de las obras, sino también en la producción de varios insumos, lo cual requiere grandes cantidades de este elemento.

Uno de los usos más conocidos del agua en la construcción es la realización de mezclas de concreto, el cual está compuesto de cemento, agua, arena y grava. El cemento está conformado por una serie de componentes que, al reaccionar químicamente, con el agua se convierten en una pasta que posee propiedades elásticas y adhesivas.

Así las cosas, uno de los grandes desafíos que afronta la industria constructora en aras de convertirse en una actividad sostenible, es lograr un uso eficiente del agua. Y cuando se habla de eficiencia, una de las primeras ideas que surge es la de ahorrar al máximo el agua potable. ¿Cómo? Reemplazándola por agua reciclada o agua de las lluvias.

De acuerdo con la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción (FIIC), el sector de la construcción es responsable del 16% del consumo mundial de agua. En ese sentido, un diseño sostenible, sumado a un proceso de construcción bien planificado, pueden lograr un ahorro importante y costos asociados de energía, y tratamiento de las aguas residuales. Todo ello sin comprometer el desempeño y la aceptabilidad de los usuarios de la infraestructura acabada.

Tomando como paraguas el Día Mundial del Agua, el portal Arkiplus establece cuatro aspectos esenciales que todo proyecto sostenible de construcción debe incorporar para lograr un ahorro de este recurso: (1) controlar y gestionar su actual sistema de uso del agua para asegurarse de que su equipo funciona bien, en su máximo potencial y no existen fugas; (2) reducir el uso del agua, a través de la implementación de tecnologías, reparar todo lo que ocasione una pérdida; (3) minimizar el calentamiento del agua, su almacenamiento y distribución, y (4) reemplazar el agua potable por aguas grises o de lluvias en donde se pueda.