El impacto de las criptomonedas en el mercado inmobiliario

Operaciones rápidas, seguras, sin intermediarios, sin límites geográficos y con costos menores que los que impone el sistema tradicional. Esas son algunas de las ventajas que traerían las criptomonedas a los procesos de compra-venta de propiedades. Conozca en este artículo qué son las criptomonedas, cómo funcionan y cuál podría ser su impacto en el negocio inmobiliario.

De por sí, las reglas del juego del mercado inmobiliario ya se han transformado por causa de la pandemia. Como dijimos en la edición 358 de Construcción e Industria, el sector tuvo que actuar sobre la marcha no solo para adaptarse a la “nueva normalidad”, sino también para adecuar su oferta a las nuevas prioridades, motivaciones y necesidades de las personas al buscar una vivienda. 

Si bien los números de la Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú (ASEI) muestran un panorama con una oferta estable de viviendas y un nivel de venta que en junio de este año registró una variación anual de 6.1%, la aparición de un nuevo actor —que poco a poco está ganando terreno en el mercado inmobiliario latinoamericano— podría cambiar la dinámica comercial de este negocio: las criptomonedas. 

Conocidas también como monedas virtuales o criptodivisas, es dinero digital creado al margen de los sistemas monetarios tradicionales. Como tal, no tienen monedas físicas ni billetes impresos: todas las transacciones se realizan de manera online. Ello significa que no hay entidades intermediarias —bancos, por ejemplo, o plataformas como Pay Pal—, y una persona puede transferirle un monto en criptomoneda a otra de forma directa, segura y, lo más importante, rápida. 

CAMBIO DE PARADIGMA
Así como las tarjetas de débito y crédito se inventaron hace más de cuatro décadas para simplificar las transacciones de compra (aunque en pleno siglo XXI el dinero en efectivo todavía se resiste a morir), las criptomonedas prometen causar otro gran cambio de paradigma en el sistema financiero internacional. 

El quid del asunto con este medio digital de intercambio es que emplea servicios peer to peer (P2P) y cifrado criptográfico para asegurar la integridad de las transacciones financieras, controlar la creación de nuevas unidades —evitar, por ejemplo, que se hagan copias como sucedería con el archivo JPEG de una imagen— y verificar la transferencia de activos.

Una de las grandes ventajas que ofrecen las redes de comunicación P2P es que permiten el intercambio de archivos sin intermediarios, y aquí es donde hace su aparición un importante concepto para entender el universo de las criptomonedas: el blockchain

En buen cristiano, la cadena de bloques funciona como un gran libro contable donde se registran y almacenan cantidades abundantes de información relacionada con las transacciones que se realizan. Toda la información está compartida en la red y protegida de modo tal que todos los datos que alberga no se pueden modificar ni eliminar.  

De acuerdo con el portal Xataka, especializado en tecnología, este sistema blockchain elimina a los intermediarios y descentraliza toda la gestión. “El control del proceso es de los usuarios, no de los bancos”, se lee en un artículo que explica detalladamente esta innovación. 

En virtud de ello, al no tener monedas ni billetes físicos, los interesados deben recurrir, primero, a un servicio de exchange, que, como bien explica Xataka, “son empresas que te permiten cambiar monedas como euros o dólares por bitcoins”.

Una vez adquirida la criptomoneda, el siguiente paso es hacerse con un monedero digital, el cual sirve para enviarlas, recibirlas o simplemente almacenarlas. Estos wallets funcionan de manera similar a una aplicación de banca online para smartphones, pero lo más valioso que almacenan son las contraseñas, pues estas confieren al usuario la propiedad y derecho sobre las criptomonedas, y le permiten realizar operaciones con ellas. 

POSIBLE IMPACTO
Vistas las características de las criptomonedas, la pregunta cae por su propio peso: ¿cuál podría ser el impacto de este dinero electrónico en el mercado inmobiliario? 

Considerando que el auge digital y el boom de las nuevas tecnologías han venido transformando la forma en que se realizan muchas actividades productivas y cotidianas, hay quienes creen que en poco tiempo el sector del real estate en Latinoamérica empezará a explorar nuevas formas de concretar las ventas de propiedades. Una de ellas, desde luego, es el uso y aceptación de criptomonedas.

Tradicionalmente, en el negocio inmobiliario las transacciones implican papeleo, documentación e involucran a terceras personas, como agentes inmobiliarios y personal bancario. Con la utilización de criptomonedas, estas operaciones podrían optimizarse, a tal punto que serían (bastante) menos engorrosas, rápidas y económicas. 

Sin ir muy lejos, en Argentina ya se ha visto un creciente interés en el sector inmobiliario por las criptomonedas. Los principales atributos que se destacan de ellas son su condición de tecnología en plena ebullición, su potencial como facilitadoras de negocios y las ventajas que ofrece su forma de pago. 

En un artículo publicado en abril de este año, el portal iPro-UP, especializado en economía digital, Gabriel Brodsky, CEO de la inmobiliaria Predial, afirma que sus clientes ya empezaron a mostrar interés, y las consultas sobre criptomonedas, especialmente sobre el bitcoin, se han hecho cada vez más frecuentes. 

“Varios propietarios y desarrolladores se han mostrado dispuestos a recibir parcialmente el pago en bitcoin, y creo que, de alguna manera, esa tendencia crecerá; sobre todo si la gente continúa invirtiendo en criptomonedas, ya que tarde o temprano va a tener que hacer algo con ese dinero, y es muy probable que el rubro inmobiliario se convierta en el eslabón necesario para gastar esos ahorros”, refirió el empresario. 

Según dijo, la transferencia del dinero se hace de manera inmediata, al igual que la acreditación en la cuenta destino. “No hay límites geográficos para hacer la transacción, y los costos son muchísimo menores que lo que fija el sistema tradicional”, sostuvo Brodsky. Esos costos menores están relacionados con las comisiones que determina cada banco, lo cual no existe con las criptomonedas.

En virtud de ello, en otras declaraciones que brindó recientemente —el pasado 10 de agosto— al diario argentino Ámbito, Brodsky afirmó que en la Ciudad de Buenos Aires actualmente es posible adquirir propiedades por 2 bitcoins. “Al cotizar aproximadamente USD 40,000 cada bitcoin, por USD 80,000 se pueden conseguir departamentos de uno y dos ambientes chicos en barrios como Almagro, Villa Crespo, Paternal y algunas zonas de Caballito. También hay monoambientes en Palermo y Belgrano”, sostuvo. 

Al momento en que se efectúa el pago, quien recibe la transacción puede optar por conservar el bitcoin en su cuenta o convertirla en moneda local o dólares, o inclusive dejarlas en su billetera virtual. “Acá no hay dos puntas como en el dólar, no existe una cotización para el comprador y otra para el vendedor, se establece un único valor que está disponible en internet”, explicó Brodsky al citado medio.

EL CASO PERUANO
En nuestro país, las criptomonedas han ganado bastante popularidad en los últimos años entre los inversionistas, los cuales buscan refugio para sus capitales. Esta creciente preferencia podría responder a la incertidumbre provocada por la coyuntura política, la inestabilidad económica, el alza del dólar, entre otros factores. 

En un artículo publicado el pasado 10 de mayo en Perú21, se citan cifras de un reciente reporte de Statista Global Consumer Survey, las cuales revelan que el Perú es el país líder en Sudamérica en lo que concierne a mayor porcentaje de usuarios de criptomonedas (16%). 

Sin embargo, más allá de esa prometedora estadística, el Banco Central de Reserva ha sido tajante al aclarar que las criptomonedas son activos financieros no regulados, que no tienen la condición de moneda de curso legal ni son respaldadas por bancos centrales. 

“Por lo tanto, es importante señalar que las personas que inviertan en monedas virtuales o criptomonedas sean conscientes de riesgos como la pérdida del valor de su inversión (por la alta volatilidad en su precio y las posibilidades de fraude), así como su posible uso en actividades ilícitas”, advirtió la entidad en su portal oficial. 

De esta forma, es posible que aún tengamos que esperar algún tiempo más para ver cómo madura el mercado inmobiliario local y en qué momento empezará a migrar hacia la compra-venta usando criptomonedas. O si lo hará.