Haciendo agua

El desastre de San Juan de Lurigancho y las recientes lluvias, exponen a un Estado que no está preparado para afrontar este tipo de emergencias que se sabía que podían ocurrir. Hace seis años, en enero del 2013, los principales medios de comunicación recogieron la posición de la Cámara respecto a que en 16 distritos de Lima Metropolitana no se podía construir porque las infraestructuras de agua y saneamiento no habían tenido un buen mantenimiento ni habían sido renovadas, lo cual impedía el desarrollo inmobiliario formal pero, sobre todo, existía el riesgo de que las redes colapsaran y se produjeran desastres como el padecido por los pobladores de San Juan de Lurigancho.

En el fondo, el problema es que el modelo actual de la gestión de infraestructura de agua y saneamiento es insostenible. En realidad, Sedapal es la empresa más grande y, la más sólida de las 50 que existen en el país. Y el MVCS, en realidad el Gobierno en general -este y los anteriores- sigue alimentando el “barril sin fondo” que implica invertir cada vez más dinero (para este año el Presupuesto del Ministerio en Saneamiento alcanza los S/ 5,000 millones) en subsidiar empresas ineficientes que no son capaces de repagar esa inversión, ni asegurar una adecuada operación ni mantenimiento de las infraestructuras. Por eso es que las tuberías han colapsado en San Juan de Lurigancho y seguirán colapsando en otras partes de Lima y del Perú.