«Historia medioambiental de la arquitectura», un libro para entender este oficio desde su relación con la naturaleza

Más allá de formas, tipos y estilos, el autor aborda la historia de la arquitectura desde la energía, el clima, los recursos materiales y la experiencia corporal.

“Un relato apasionante donde arquitectura, ciencia, filosofía, medicina y antropología se entreveran de una manera inédita y fructífera”, dice una porción de la sinopsis de Historia medioambiental de la arquitectura. Este libro, escrito por el filósofo y catedrático español Eduardo Prieto, aborda los orígenes y pormenores de este oficio desde la energía, el clima, los recursos materiales y la experiencia corporal, y no tanto desde conceptos habituales como formas, tipos y estilos.

Publicado por Ediciones Cátedra —y disponible en librerías locales como Crisol—, esta obra presenta edificios, ciudades y territorios a través de su relación con los cuatro elementos de la tradición clásica: el fuego, la tierra, el agua y el aire. Asimismo, toma ejemplos de la historia y los utiliza como modelos que para el autor constituyen lecciones de la arquitectura que tienen vigencia hasta hoy.

Uno de estos ejemplos clásicos empleados por Prieto es el Palacio de La Alhambra, un complejo monumental situado en Granada, España, y conocido en todo el mundo. En el libro se plantea una doble lectura que descubre una función arquitectónica que va más allá de lo ornamental: está “pensada para solucionar un clima concreto o una situación concreta”, según refiere el autor a EFE. Dicho de otra forma, es un criterio de adaptación al medio.

«La historia de la arquitectura que tenemos está hecha de arriba a abajo, la forjaron los historiadores del arte. Prima lo visual. El problema es que la arquitectura no sólo se ve, también se experimenta, está en el ruido, en las corrientes del aire, en la temperatura», afirma a El Mundo.

Para Prieto, un momento clave de los orígenes de la civilización es cuando el ser humano empieza a “crear un microclima para protegerse de la naturaleza” a través de construcciones que, en principio, servían para preservar el fuego. De hecho, “Fuego” es el nombre del capítulo que abre el libro. Posteriormente, los otros elementos de la naturaleza —tierra, agua y aire— son abordados en ese orden.