Ingeniera Raquel Barrionuevo: Una trayectoria al servicio de la comunidad

Raquel Barrionuevo es investigadora y docente de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Especializada en el ámbito civil y sanitario, cuenta con amplia experiencia en el sector construcción y el desarrollo de nuevas tecnologías, con especial énfasis en proyectos de carácter social. Ella nos cuenta detalles de su trayectoria y las iniciativas en las que ha participado.

La ingeniera Barrionuevo viene de una familia de escritores, por lo que haber optado por ingeniería significó un cambio de rumbo. Su pasión por las matemáticas la motivó a postular a ingeniería civil en la Universidad San Antonio Abad del Cusco, donde tenía apenas dos compañeras mujeres.

DOBLE ESPECIALIDAD

Tras culminar el tercer año, decidió mudarse a Lima, por lo que tramitó su traslado a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) junto con un grupo de compañeros. Luego de dar un examen de verificación, pudo ingresar y completar su carrera de ingeniería civil, para luego volver a las aulas y estudiar ingeniería sanitaria. Hoy ostenta las dos profesiones.

“He tenido la suerte de tener una promoción brillante. Todos han logrado un gran nivel en el campo en que se han desempeñado, en el país y el extranjero. Hace poco cumplimos bodas de oro y retornamos al alma mater. Compartimos con un grupo de alumnos y a ellos les pareció muy interesante” comenta.

Estudio ingeniería civil en la Universidad San Antonio Abad del Cusco. Tras culminar el tercer año, decidió mudarse a Lima, y terminó la carrera en la UNI. Sin embargo, estudió una segunda carrera: ingeniería sanitaria.

 

Entre los profesores que más recuerda, menciona al ingeniero Miguel Bozzo, a quien considera uno de los mejores calculistas del rubro, o al ingeniero Emilio Le Roux en mecánica de suelos, entre otros especialistas.

Por otro lado, asegura ser consciente de haber seguido carreras en las que predominan estudiantes hombres. No obstante, afirma haber tenido suerte ya que nunca se sintió segregada por sus compañeros. “Al contrario, eran muy amables y todos se consideraban hermanos míos. Me cuidaban. Es cierto que se ven muchos problemas, ya que el Perú es un país machista, pero yo nunca tuve problemas”, recuerda.

EMOCIÓN SOCIAL

“Hubo un hecho especial que marcó mi vida profesional”, confiesa la ingeniera, en referencia a la época en que trabajó con el arquitecto Jorge Cox y su esposa, la arqueóloga y abogada Josefina Ramos de Cox. En esta etapa temprana de su vida profesional, Barrionuevo recuerda haber sido parte de una iniciativa para solucionar el problema de vivienda de muchas personas que vivían en extrema pobreza.

“Ambos tenían una gran emoción social. Yo recién había egresado y me pidieron que trabajara con ellos. Fue una experiencia sumamente interesante. Gente de bajos recursos de la zona de Pueblo Libre acudía a pedirles ayuda para su vivienda. Entonces ellos vieron la posibilidad de comprar un terreno junto con una cooperativa interesada en hacer vivienda”, narra la ingeniera.

Según comenta, la solución que la pareja encontró para ayudar a las personas fue pagar la cuota inicial y los beneficiarios pagarían el resto mensualmente, siendo ya propietarios del terreno. Esto dio lugar a otras actividades, pues a la gente se le enseñó a ahorrar.

“Hicieron algo más que me pareció impactante. Ellos, junto con sus tres hijos, se fueron a vivir con esa gente, para mostrarles que uno puede vivir dignamente aun siendo pobre. Construyeron una casa linda de madera con forma trapezoidal. Con el tiempo me fui dando cuenta de que ellos no cobraban nada por su labor”, señala.

El proyecto de vivienda al que la ingeniería Barrionuevo hace referencia es la urbanización Arco Iris de Pueblo Libre, ubicada frente a la Pontificia Universidad Católica del Perú. Colaboró durante tres años en ese proyecto hasta que el ingeniero Cox le encomendó la construcción de su primera obra en el distrito de Barranco.

DE LA MANO DEL MAESTRO

Raquel Barrionuevo lideró la edificación, en gran medida, gracias al apoyo del maestro de obra asignado, de quien afirma haber aprendido mucho. Con todo el personal obrero ya contratado, y siendo aún inexperta, dice que conoció muchos trucos que no se enseñan en la universidad.

“El maestro de obra conocía todos los trucos habidos y por haber. Por ejemplo, cuando traían ladrillos, los colocaba por capas, de modo tal que podía saber cuándo faltaban unidades, entonces me decía ‘ingeniera, faltan como 200, no pague usted’, ese tipo de cosas”, comenta.

TRABAJO EN EL ESTADO

Posteriormente, Barrionuevo pasó a trabajar en el Estado, en la Corporación Nacional de la Vivienda. En paralelo, Pedro Beltrán crearía el Instituto Nacional de Vivienda (INVI). Ambas entidades se fusionaron para formar la Junta Nacional de la Vivienda, y la ingeniera tuvo a su cargo las áreas de redes sanitarias, sistemas de agua y desagüe.

Cuenta que se desempeñó realizando trabajo de diseño de redes y el catastro de asentamientos humanos. Recorrió todo Lima y otras partes del Perú. Durante estas actividades conoció a un arquitecto que tenía a su cargo el dibujo de planos, quien posteriormente pasaría a ser su esposo. Se trata de Leonidas Machicao Alborta, quien actualmente preside el Consejo de ex decanos del Colegio de Arquitectos del Perú.

El inicio de la etapa familiar fue complicado para la ingeniera Barrionuevo, pues planteó grandes disyuntivas en relación a su trabajo en el Gobierno, pero con tiempo señala haber logrado un equilibrio en todos estos ámbitos. Fruto de su matrimonio, la ingeniera comenta que tiene un hijo arquitecto y una hija que es ingeniera civil.

SEDAPAL, UN PROYECTO ESPECIAL

Raquel Barrionuevo trabajó de la mano de su esposo y su hijo en diversas obras. Una de las que ella considera de mayor importancia fue la sede de Sedapal ubicada en Ramiro Prialé, en El Agustino. Parte de su propuesta fue poner énfasis en la rigidez de las oficinas y una mayor soltura en las áreas relacionadas con la naturaleza.

En su computadora, nos muestra una serie de planos del proyecto, para el cual afirma que se demandaron detalles antes y durante las obras.

“Aquí tenemos la mesa de recepción, de la cual parte una línea, da la vuelta y se convierte en un muro de piedra que forma el auditorio. Más allá, diseñamos dos lagunas, ya que nos pidieron símbolos que representen a Sedapal. Instalamos una torre metálica de agua con cerramiento de vidrio, y en la parte de arriba pusimos una tubería de polietileno con 64 boquillas que proyecta agua en el vidrio”, detalla.

Asegura que fue un proyecto muy adelantado para su época. Resalta detalles del hall central, estacionamientos, columnas metálicas, conexiones entre oficinas. Comenta que, incluso, hicieron un reservorio en el cerro que está unido a un canal antiguo que recuperaron con motivo de la obra.

“Realmente fue una construcción inteligente. No se licitó la obra bruta, solo lo relacionado a concreto y estructura metálica. Todo lo demás fue una estrategia que se siguió. Además, se canjearon servicios por materiales lo cual significó un ahorro muy grande”, explica.

Recuerda que los trazos eran tan complejos que su esposo, el arquitecto Machicao, fue requerido para hacerlos en obra. “Decían que había un error, pero era parte del diseño. Muchas cosas fueron así, por eso fue que acompañamos toda la obra. No fue nada fácil ganar la licitación”, comenta.

PREVI

En otro momento, la ingeniera Barrionuevo destaca su participación en un proyecto que, por sus dimensiones y el dinero invertido, considera la iniciativa de viviendas más importante que se ha hecho en el país. Se refiere al Proyecto Experimental de Vivienda (Previ).

“En la época de Fernando Belaúnde, el problema de la vivienda urbana eran las invasiones. Se estaba invadiendo el cono norte, los tugurios en Barranco, los corralones. El gobierno estaba llegando a su fin y el presidente estaba preocupado por el sector más pobre. Entonces pensó en hacer una unidad para que el siguiente gobierno pueda continuarla”, narra la ingeniera.

Recuerda que el entonces presidente Belaunde decidió acudir a las Naciones Unidas para solicitar apoyo y financiamiento. Ante ello, llegó al país un equipo para evaluar si es que el Perú tenía características similares a los países del tercer mundo, pues solo en ese caso podrían intervenir.

“Enviaron a tres expertos, quienes trabajaron con tres expertos peruanos. Durante su investigación, encontraron una problemática persistente. Consideraron un parámetro de viviendas urbanas en la ciudad de Lima, y encontraron un alto déficit. Eso significa que era necesario hacer mucha vivienda”, señala.

Contando con la aprobación de las Naciones Unidas, se implementó en el Perú el proyecto Previ, que en principio incluyó tres etapas. La primera estaba orientada a reducir el déficit de vivienda, implementando nuevos conceptos de diseño y tecnología. “Este es el más conocido porque participaron 13 especialistas de diferentes países”, dice la ingeniera.

El segundo proyecto fue de rehabilitación y habilitación urbana. “Es cierto que fue menos conocido. Pero permitió estudiar todos los tugurios de Lima. Yo trabajé en la parte sanitaria haciendo un levantamiento general para ver cuáles eran los defectos y posibles soluciones para ello”, explica…

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