Presidente de la República, Martín Vizcarra: “Nos comprometemos a trabajar de la mano para transformar el país”

El reto que significa construir un país es algo que va más allá de la infraestructura, pues implica construir instituciones sólidas, cimentadas en valores, integridad y transparencia.

Hay un desequilibrio en la construcción de nuestro país. En las épocas de bonanza económica se han dado pequeños saltos de mejora de infraestructura, pero se ha dejado casi de lado el concepto de desarrollo no físico, sino de valores. De ese modo, nos hemos vuelto permisivos con la corrupción.

Este gobierno ha definido un plan en base a cinco ejes, que guardan relación directa con el rubro de infraestructura. Los ejes 1 y 2, referidos a la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento institucional, respectivamente, deben cumplirse para poder pasar al tercer eje (crecimiento económico), así como al cuarto (desarrollo social) y quinto (visión territorial).

Todos los ejes tienen la misma importancia. Nada se puede hacer como país si no crecemos económicamente y para lograrlo necesitamos inversiones privadas que generen renta y contribuyan al tesoro público.

Este año marcará un nuevo récord en cuanto a atención de viviendas. Sumando los financiamientos con el Fondo Mivivienda, Techo Propio, las unidades para los damnificados por El Niño costero y las viviendas calientes para las zonas altoandinas, se entregarían un total de 90,000 viviendas, beneficiando a igual cantidad de familias.

La cifra es insuficiente si se busca cerrar la brecha en vivienda. Tenemos dos millones de familias que viven en predios precarios, sin título de propiedad. El Gobierno tiene pensado entregar 50 mil títulos este 2019, pero deben ser por los menos 200 mil al año por un lapso de 10 años.

Existe la necesidad de constituir un equipo que pueda gestionar todas las obras de infraestructura del país. Los colegios públicos los hace el Ministerio de Educación, pero su especialidad debe ser el sistema educativo, mientras que el Ministerio de Salud construye hospitales, cuando debe centrarse en servicios de salud. ¿No deberíamos tener un solo equipo que vea de manera eficiente el trabajo de infraestructura, en un Ministerio de Infraestructura? Ahora cada ministerio tiene su unidad ejecutora como el Pronied o Pronis. Se está ordenando y se está trabajando en eso.

La gran cantidad de obras paralizadas en todo el país son producidas por discrepancias entre contratistas y supervisores, entre otros motivos. Citando una evaluación de la Contraloría, en la actualidad hay cerca de 900 obras paralizadas por un valor de S/ 17,000 millones, considerando solo iniciativas de los ministerios y gobiernos regionales.

Hay obras paralizadas por tres meses hasta 10 años, son inversiones que siguen ociosas. Es necesario hacer un corte y crear un mecanismo para retomar estas obras. Y si hubo corrupción que se castigue, pero las inversiones deben ponerse en valor.

El sector construcción puede dinamizar la economía, lo cual es una responsabilidad compartida entre el sector público y el sector privado, representado por CAPECO. La tarea es grande y grande tiene que ser un esfuerzo conjunto para atenderlo. Nos comprometemos a trabajar de la mano para transformar el país.

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