Productos Eléctricos: Inseguridad e Informalidad vs Normalización/Regulación y Calidad

¿Alguna vez se ha preguntado si disponer de una instalación eléctrica segura genera sobrecostos a los usuarios? ¿Por qué preferimos adquirir productos eléctricos que no cumplen con los estándares mínimos de calidad ni las normas locales e internacionales? ¿Las normas y la regulación existente garantizan una buena decisión?

INSEGURIDAD: SITUACIÓN DE LAS INSTALACIONES ELÉCTRICAS

Según datos del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, en el 2018 se registraron 13,729 incendios a nivel nacional. Durante el 2019, al 31 de octubre se produjeron 11,746, (6% más que el 2018, periodo enero – octubre). Recordemos que siete de cada 10 incendios urbanos son a causa de una mala instalación eléctrica. Considerando que el 70% de las edificaciones se realizan por autoconstrucción y que el 70% de los productos eléctricos de uso residencial que ingresan al país son subestándares, el riesgo se incrementa cada vez más.

¿CUÁNTO CUESTA LA INFORMALIDAD?

Al respecto, el sub gerente de Defensa Civil de la Municipalidad de La Victoria, Juan Carlos Campos Ekle, asegura que ese distrito ha decidido hacerle frente al caos en la zona comercial de Gamarra, donde hay más de 250 galerías y donde se ubican unos 30,000 negocios. “Un concepto errado por parte de los dueños de los comercios es ahorrar dinero cuando se trata de realizar instalaciones eléctricas. Adquieren productos de baja calidad, utilizan cables, dispositivos de protección, enchufes, tomacorrientes, extensiones e incluso productos de iluminación que no son los adecuados a la demanda eléctrica actual y que no cumplen con los requisitos mínimos de calidad que exigen las normas técnicas peruanas. Sin embargo, pocos reparan en el cálculo costo-beneficio. Invertir en seguridad eléctrica es una buena inversión, sobre todo considerando que un cortocircuito pueda generar un incendio que acabe con su negocio”, advierte.

 

Material impreso Dirección General de Eficiencia Energética Web: iluminacioneficiente.minem.gob.pe 

 

Por su parte, el gerente de Defensa Civil de la Municipalidad de Miraflores, Mario Cassareto, señala que “en nuestro país existe un alto riesgo eléctrico, principalmente, en espacios de alto tránsito como galerías, centros comerciales, mercados, cines. Esto debido a que no se cumple con las normas establecidas por el Código Nacional de Electricidad. Si bien las certificaciones de cumplimiento de las condiciones de seguridad eléctrica responden a una situación encontrada en el momento de la visita de inspección, son los usuarios los que deben garantizar el mantenimiento de las condiciones de seguridad de sus establecimientos de manera permanente”, indica.

En tanto, según el presidente del Comité de Seguridad Contra Incendios de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Saúl Montenegro, “las estadísticas en el mundo indican que los incendios tienen una gran incidencia en el comercio, la industria y las viviendas. La causa principal es la falla de los sistemas eléctricos. La falta de una cultura colectiva de prevención puede ser una de las mayores negligencias. Por ello, el reto es sensibilizar, promover y generar incentivos para que los negocios ofrezcan al consumidor final productos certificados. Además de mejorar el control orientado al servicio aduanero de la importación y tener una fiscalización permanente de la comercialización de los productos eléctricos en el mercado interno”.

El gerente general de la Asociación Gremial de empresas de Productos Eléctricos Internacionales, EPEI-Perú, Orlando Ardito, asegura que “una edificación que cumple con la normativa eléctrica de manera cabal, tomando en cuenta materiales, personal calificado y diseño, está ahorrando en promedio en su primera inversión de 3 a 5 veces más que si lo hiciera con productos subestándares o mano de obra no profesional. Por ejemplo, si se adquiere una lámpara LED original (“foco LED”), el promedio de vida de ese producto podría estar entre tres y seis años aproximadamente, dependiendo de uso. Pero sí compra uno sin marca o “alternativo”, que lo venden en el mercado informal, sin garantía, este podría durarle de tres a seis meses; es decir, que en tres años tendría que reemplazar el producto “barato” como mínimo unas seis veces. Ahora, si el costo del producto “alternativo” es 50 por ciento más barato, igual gastará cuatro veces más, pero se debe sumar que estaría poniendo en riesgo su integridad e inversión”.

IMPORTANCIA DE LA NORMALIZACIÓN

La normalización es un proceso por el cual, las partes interesadas: La Industria (fabricantes), la Academia (investigación) y el Estado (en representación del usuario), determinan por consenso los criterios necesarios para establecer las especificaciones mínimas que aseguran la calidad de los productos y la forma de comprobarlo.

Por tanto, la normalización agrega valor a los negocios: reduce costos, permite crear, expandir y conquistar mercados; y, generar factores de diferenciación por medio de la certificación. Con ello se fortalece la confianza en el desempeño de un producto y en el control de calidad de una compañía.

Desde enero de 2018, Perú es miembro pleno de la Asociación Electrotécnica Internacional (International Electrotechnical Committe – IEC), organismo máximo de normalización en el sector y que tiene la oportunidad de estar “un paso adelante”, es decir, conocer de primera fuente y con una proyección de tres años, qué es lo que va a suceder a nivel mundial; y, lo más importante, participar del proceso.

Orlando Ardito señala que las normas NO son verdades absolutas, son certezas temporales. “Es decir, las normas se actualizan y tienen “vida propia” y es muy importante estar a la vanguardia del avance de la tecnología. Siguiendo con el ejemplo de las lámparas LED, la tecnología evoluciona en promedio de dos a tres generaciones por año. Pretender establecer consideraciones regulatorias sobre la base de normas antiguas sería negarse a la evolución y al desarrollo de la industria”, puntualiza.

Como resultado de aplicar las fórmulas del Decreto Supremo Nº 009-2017-EM RTEEEE a las lámparas de Iluminación.

 

“Vale la pena recordar que normas fuertes permiten regulaciones fuertes. Si bien la norma técnica es una recomendación (no obligatoria) de gran valor, se constituye como base técnica de obligatorio cumplimiento cuando es citada por la regulación del país (Código Nacional de Electricidad, Reglamentos Nacional de Edificaciones, Reglamentos Técnicos de Productos, entre otros)”, detalla el gerente general de EPEI-Perú.

En tal sentido, a medida que la tecnología y las normas evolucionan es muy importante que los reglamentos, procedimientos de homologación y estándares de calidad también evolucionen y puedan actualizarse rápidamente para que no sucedan contradicciones en el mercado y el usuario final (que conoce poco de temas técnicos) no se vea afectado. “Llama la atención que hoy en el mercado, en las góndolas de abastecimiento al público, las lámparas compactas (conocidas como “focos ahorradores”, tecnología de hace 10-15 años) estén etiquetadas con niveles de eficiencia A, mientras que las lámparas LED (focos LED, tecnología reciente, con menor consumo de energía) estén etiquetados con niveles de eficiencia B. ¿Un absurdo aparente? ¿o una falta de actualización de la normativa? Urge tomar las medidas correctivas necesarias para asegurar que el usuario tome las mejores decisiones con base a la información proporcionada”, alerta Ardito.

CONCLUSIÓN

Finalmente, hay que recordar que “es responsabilidad del Estado asegurar que el usuario final, al momento de la selección/compra de un producto pueda elegir entre un producto bueno y uno mejor. No entre uno subestándar y uno falsificado. En tal sentido, es urgente y necesario generar reglamentos y procedimientos que limiten el ingreso al país de mercadería subestándar (potencialmente falsificable) que ponga en riesgo la seguridad del usuario final”, comenta Orlando Ardito.

“Considerando que hoy somos miembros plenos de organizaciones internacionales en temas de normalización, como IEC, aprovechemos al máximo la oportunidad de ser parte del proceso desarrollo normativo del sector a nivel mundial y aplicarla de manera responsable a nuestra realidad. Mantengamos nuestros reglamentos actualizados de manera que los usuarios podamos realizar compras seguras, eficientes y de calidad”, concluye.