Si no tenemos una ley del suelo, estamos perdiendo zonas importantes en la ciudad

Enrique Bonilla es un arquitecto especializado en la restauración de monumentos y centros históricos. Su interés por esta rama lo llevo a estudiar en el CECTI, en Florencia, Italia. A lo largo de su trayectoria profesional, ha obtenido diversos reconocimientos, como el primer premio de la XII Bienal Nacional de Arquitectura 2003, por la obra del Centro Cultural Ccori Wasi; y el Hexágono de Plata de la XV Bienal de Arquitectura Peruana a la mejor
obra construida, por el Aulario 104 de la Universidad Ricardo Palma.

También ha sido Presidente de la IX Bienal de Arquitectura Peruana, Presidente de la IV Bienal Iberoamericana de Arquitectura y curador de la muestra peruana Yucún o habitar el desierto en la 13. Biennale di architettura di Venezia, Italia.

Pero además de la arquitectura, Enrique tiene vocación por la docencia: actualmente, es Director de la Carrera de Arquitectura en la Universidad de Lima y profesor del curso de Proyectos y de Historia y Teoría de la Arquitectura. Además, ha dictado conferencias en Argentina, Colombia, Cuba, Chile, México, España, Italia y Portugal, entre otros países.

¿Cuál es la importancia de la vivienda social y cuál es su relación con una ciudad sostenible?

Dentro de las políticas públicas, están las políticas sociales; estas, contrario a lo que se piensa, no han desaparecido en el país; es más, existe en varios sectores: apoyos a la alimentación, a la mujer, a la familia, etc. Sin embargo, en vivienda no tenemos una política social, sino una política pública. Y todo lo que se relaciona con Mivivienda ha sido parte de esta política pública durante veinte años, y ha sido exitoso, porque ha permitido construir alrededor de medio millón de soluciones habitacionales.

¿Usted considera que, si bien la explosión de construcción de viviendas ha satisfecho algún déficit, esta se ha hecho en forma aislada, porque no ha habido una planificación?

Lo que pasa es que se ha hecho de forma asociada al desarrollo inmobiliario. La inversión ha ido adonde podía desarrollarse, adonde era interesante, y adonde había suelo, que es uno de los factores que no se toman en cuenta, pero va a ser determinante en los próximos años. La mayor parte de ciudades de Perú que han crecido con densidades muy bajas, son casas habitación construidas sobre terrenos muy pequeños. Esto, evidentemente, dificulta mucho la densificación. Por eso las grandes inversiones se han hecho en cuarteles, en antiguos aeropuertos, en lugares donde se ha podido encontrar suelos de regular tamaño.

Ha habido sectores donde uno se encuentra con grandes terrenos (alrededor de 1500 o 2000 metros) que han permitido que se densifique, pero están ubicados en las zonas más opulentas de la ciudad, no necesariamente en la periferia, donde todavía existe la subdivisión fragmentada de los terrenos. Es así que observaba los pocos proyectos multifamiliares habitacionales que se desarrollan, por ejemplo, en San Juan de Lurigancho, que es un sector periférico de la ciudad en donde predominan los lotes pequeños.

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