Un futuro verde para la industria

El uso de insumos ecológicos en la construcción de una vivienda, edificio o cualquier otro tipo de estructura es clave para encaminar la industria hacia un futuro sostenible. Considerando la reciente aprobación del nuevo Código técnico de construcción sostenible (CTCS) —que pone el marco normativo para que las edificaciones dañen menos al medioambiente—, descubra en este informe qué alternativas se vienen trabajando para transformar el sector.

El pasado 27 de julio, un día antes del cambio de Gobierno, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) aprobó el nuevo Código técnico de construcción sostenible (CTCS). Este documento establece los requisitos técnicos para que las nuevas edificaciones y habilitaciones urbanas cumplan con condiciones básicas de sostenibilidad que ayudarán a reducir el impacto medioambiental.

El nuevo CTCS fue aprobado mediante el Decreto Supremo 014-2021-Vivienda. El organismo público informó que este nuevo código reemplaza al que entró en vigencia hace seis años. La razón que esgrime es que era necesario actualizar la norma para incorporar nuevas medidas de sostenibilidad. Con ello, se busca promover e impulsar el desarrollo de la construcción sostenible en todo el país.

Considerando que hablamos de construcción sostenible, es conveniente aclarar que ya no estamos frente a una tendencia, sino frente a una realidad. El portal Clima de Cambios, de la PUCP, plantea que este tipo de edificaciones, además de contribuir a mitigar el cambio climático, permite un uso racional de los recursos, genera mayor valor a sus propietarios y, sobre todo, tiene un efecto positivo en la salud, el bienestar y la felicidad de los ciudadanos. Por lo tanto, la apuesta por una construcción sostenible implica no solo optimizar los procesos constructivos o considerar criterios como el clima o el diseño, sino también elegir los materiales adecuados. Afortunadamente, en el mercado ya existe una considerable variedad de materiales verdes. 

CUESTIÓN DE CÓDIGO
El futuro de las urbes y áreas metropolitanas del mundo dependerá, en buena cuenta, de que logren desarrollarse de manera sostenible. Así lo plantea el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 11 de la ONU, “Ciudades y comunidades sostenibles”. Según este postulado, las inversiones en infraestructura son cruciales para alcanzar el desarrollo sostenible. Estas edificaciones deben ser hechas con materiales ecológicos, pues hacen posible alcanzar una mayor eficiencia energética, lo cual implica un ahorro significativo para quienes vivan en ellas. 

Así las cosas, el CTCS incluye un capítulo dedicado a los ecomateriales de construcción. Así, el artículo 25 establece que las edificaciones residenciales y las no residenciales deben utilizar este tipo de insumos de forma obligatoria, y enseguida detalla cuáles son las partidas en las que se puede incluir materiales ecológicos.

Por ejemplo, en lo que concierne a estructuras, deben emplearse ecomateriales en obras de concreto simple, obras de concreto armado, estructuras metálicas y estructuras de madera o bambú. En cuanto a la arquitectura, deben utilizarse en el desarrollo de muros y tabiques, de cielos rasos y de pisos y pavimentos. 

“Todo ecomaterial debe ser un material de construcción o producto de la construcción elaborado con la certificación de la familia UNE o ISO 14000 (pueden ser materiales naturales, saludables, reciclados, reutilizados o tener una huella ecológica reducida respecto al material o producto tradicional)”, señala el CTCS. 

Cabe señalar que el estándar ISO 14000 es un conjunto de normas que regula aspectos relacionados con la gestión medioambiental, y su función es, aunque parezca una obviedad decirlo, mitigar los niveles de afectación en el medioambiente a través de medidas legalmente previstas en esta materia.

CEMENTO VERDE, LADRILLOS Y MÁS
Una de las formas de aliviar al medioambiente es, precisamente, transformar la construcción en una actividad ecológicamente responsable. Ya en la edición pasada de Construcción e Industria se abordó el tema del cemento verde y cómo esta industria busca reducir sus emisiones de CO2

Por fortuna, hay otros esfuerzos que se vienen impulsando para fomentar el uso de materiales ecológicos en proyectos de construcción. En el Perú, la empresa cusqueña Kontiki S. A. C. se hizo viral en agosto de este año por desarrollar un tipo de ladrillo resistente a la humedad y al frío que reduciría los niveles de contaminación y simplificaría los procesos de construcción de viviendas, sobre todo en zonas rurales.

En declaraciones a la agencia Andina, el gerente general de la compañía, Adolfo Terrazas Olivera, explicó que su iniciativa produce ladrillos ecológicos que no dañan el medio ambiente en su proceso de fabricación, puesto que no interviene ningún tipo combustible o algún otro elemento nocivo para el ecosistema. 

En esa línea, el CTCS añade que otros ecomateriales de construcción son, por ejemplo, la piedra, la madera y el bambú, tres insumos que provienen de la naturaleza. En el caso de la piedra, se destacan cualidades como su durabilidad e inercia térmica, lo cual es clave para la eficiencia energética. 

La arquitecta Patricia Calixtro Cordero, en su blog Eco Arquitect, señala que propiedades como el aislamiento acústico y la naturaleza ignífuga (resistente al fuego) del material, así como su versatilidad, bajo mantenimiento y capacidad de reutilización, convierten a la piedra en una elección idónea para una construcción sostenible. Además, agrega que el uso de este elemento permite explorar una amplia variedad de formas, texturas y colores. 

Por su parte, sobre la madera afirma que “es uno de los materiales más sostenibles”, puesto que no contamina en ninguna fase de producción, requiere métodos mucho menos intensivos en energía y es renovable y reciclable. “Por su resistencia mecánica, gran flexibilidad, capacidad de aislamiento térmico y acústico es utilizado en proyectos de construcción, tanto en estructuras de soporte, revestimientos como en el mobiliario”, propone la especialista. 

En último término, el bambú es otra alternativa ecológica útil en muchas aplicaciones diferentes de la construcción, como baldosas, molduras y pisos, encimeras y cubiertas. Según Calixtro, su combinación de peso ligero, resistencia a la tracción y renovabilidad son tres atributos que le permiten gozar de bastante preferencia y aceptación entre los materiales sostenibles de construcción.